Todos los seres humanos, incluso los flautistas, nacemos creativos, con extraordinarias capacidades de imaginación e intuición. A medida que pasan los años vamos perdiendo esa creatividad innata y en la mayoría de los casos solo utilizamos una pequeña parte de estas facultades y, a veces, ninguna.

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En muchas ocasiones, tengo la seria sospecha de que el sistema educativo es, en gran medida, el gran culpable de enterrar esa creatividad innata. Una educación más preocupada de las notas, la EvAU y los dobles grados que de hacernos descubrir cuales son nuestras aptitudes y qué es lo que realmente nos gusta y apasiona.

Algunos, gracias a Dios, hemos escapado de esta sistema educativo binario (o eres de ciencias o de letras, lo demás son chorradas ) y además, tener la tremenda suerte de dedicarnos a lo que nos gusta. Pero no todo en el monte es orégano, el tener la “plaza fija” en el mundo del artisteo musical no nos asegura que desarrollemos la creatividad como debiéramos, quizás porque no sabemos, no queremos o nos resulta más cómodo.

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En mi aula, tengo colgados los 7 consejos, con respecto a la creatividad, que me dejó mi querido maestro Helmut Heinz y que quiero compartir contigo. Helmut fue un hombre muy singular, un gran pedagogo de la flauta, enemigo acérrimo de las programaciones, de las reuniones de trabajo que duran más de 20 minutos y de los músicos que están más pendiente del reloj que de la afinación. Aquí van los 7 consejos:

  • CUESTIONA TODO LO QUE SE NOS PRESENTA COMO ESTABLECIDO, COMO DOGMA. Esta actitud, aunque no es cómoda, nos impulsará a desarrollar ideas nuevas que surgen desde la experiencia y a desarrollar otras perspectivas para afrontar los problemas que presenta el aprendizaje de la flauta.
  • SE CONSCIENTE DE QUE LA CLASE DE FLAUTA ES UNA PROLONGACIÓN DE TÍ MISMO. No habrá cambio en el aula si no hay un cambio en nuestra propia visión de muchos aspectos de la vida.
  • VUEVE A PENSAR COMO UN NIÑO. Nuestros mejores maestros son los niños. Ellos representan la creatividad pura, las ideas y las emociones sin filtros. Es una paradoja que para crecer tengamos que volver hacia atrás en el sentido de vivir la vida como en un recreo, es decir, en un re-crear de forma continua.
  • EVITA LA COMODIDAD. Nuestra mente de adulto tiene la tendencia a escoger las ideas inmediatas, aquellos pensamientos que nos exigen menos energía y que están dentro de los cánones establecidos, ya que eso nos permite no salir de nuestra zona de confort.
  • EVITA LAS ETIQUETAS SOBRE TÍ MISMO. Es importante evitar etiquetarnos con “yo no soy creativo”. Los mayores bloqueos a la creatividad los generamos nosotros mismo al utilizar un lenguaje que nos identifica con una forma de ser y que no da lugar a cambios. Un ejercicio muy saludable es cambiar el verbo “SER” por el verbo “ESTAR”; no es lo mismo decir “No soy creativo” que “No estoy creativo”. El verbo ESTAR te permite una oportunidad de cambio, el verbo SER te sentencia de por vida.
  • ACOSTÚMBRATE A PERDER BATALLAS. Las personas creativas cometen más errores que sus pares menos imaginativos. La razón no es que sean menos diestros, sino que hacen más intentos que la mayoría de los demás. Generan más ideas, se les ocurren más posibilidades, conciben más proyectos. Ganan algunos, pierden otros.
  • CONVIÉRTETE EN UN ETERNO ALUMNO. Despójate de la pesada etiqueta de “PROFESOR”. No tienes que demostrar que lo sabes todo ante tus alumnos, ni ante el mundo. La humildad y la franqueza son dos aspectos que valorarán los que te rodean y que , sin duda, serán la piedra angular del camino a la creatividad.

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En definitiva, en tí está la decisión de tomar el camino que deseas. Recuerda que la creatividad surge de recursos interiores que están dentro de ti en gran abundancia. Ten fe en tu creatividad y atrévete a correr ciertos riesgos, tu vida cambiará, el mundo te lo agradecerá.