Según el diccionario, la PERFECCIÓN se define como “completa ausencia de error o defecto”, es decir, aquello absolutamente libre de taras. Y sin ánimo de ofender: ¿alguien conoce a algún músico, incluso flautista, que no esté tarado?.

nuevodocumento

Rafael López del Cid

Cuentan muchísimas anécdotas de mi admirado y gran flautista español Rafael López del Cid (1921-2006, figura clave en el desarrollo del repertorio para flauta y piano en el siglo XX en España. Numerosos compositores españoles le han dedicado sus obras para flauta). Fue un gran músico y flautista pero sin duda, la virtud que lo hacía único era su gran sentido del humor y una visión muy particular de la vida.

 

 

img_20160810_0001_0001_fotor_fotor

Un gran artista dentro y fuera de los escenarios. Esta fotografía estaba incluida en una tarjeta de felicitación de Navidad en el año 2003

Le sucedió que en uno de sus recitales, al empezar una de las obras, no contento con lo que había hecho en los primeros compases no se le ocurrió otra cosa que dejar de tocar y dirigirse al público simulando estar enfadado: “¡Si los de la última fila tuviesen la amabilidad de dejar de hablar yo continuaré con mucho gusto!”. Se colocó de nuevo la flauta y con gran desparpajo, comenzó de nuevo la obra.

SIGLO XXI: estamos en la era del “Ansiolítico Musical“. Época caracterizada por la búsqueda incesante de LA PERFECCIÓN, el santo grial que anhelan miles de músicos: un sonido perfecto, un pasaje perfecto, una articulación perfecta, una instrumento perfecto…lamentablemente, creo que el músico actual está mejor formado, es más activo pero no más feliz, ni más inteligente de lo que hace 500 años. En no pocas ocasiones, la búsqueda de la perfección relega a la creatividad a ser un “objeto volador no identificado”. Hay tanto miedo a fallar que se dedica demasiado esfuerzo y energía psicológica en evitar que tal circunstancia ocurra en el estudio diario.

  Jean Pierre Rampal, una de las personas que más ha inspirado a generaciones de flautistas y no precisamente por ser unos de los primeros flautistas en tocar con una flauta de oro, sino por ser un “Bon Viveur” (como lo calificaban sus amigos), una persona que disfrutaba de la vida como pocos y que trasladaba esa actitud y esa chispa a la música.

rampal01

J.P. Rampal participando en el programa infantil de televisión “The Muppet Show”.

Cuentan que una vez aconsejaba a unos alumnos, acerca de la Sonata de Prokofiev: “no os volváis locos practicando esos Re agudos en el primer movimiento, muchos intérpretes se sienten muy mal si fallan en uno, pero yo que a veces fallo en todos, considero que he triunfado con la obra porque me he centrado en la parte musical”.

El sentido del humor es una de las piezas clave para comenzar este camino de IMPERFECCIÓN CREATIVA en la música, un camino que nos ayudará a dar lo mejor de nosotros mismos, a trabajar con más entusiasmo, aceptando nuestros errores, a reírnos de nosotros mismos cuando fallamos y a llevar con orgullo nuestra incapacidad de ser perfectos. Como dice Daniel Goleman: “el humor engrasa las ruedas de la creatividad”.

Es un sano ejercicio para un músico el aspirar a ser mejores cada día pero eso no hay que confundirlo con tener la sensación de que nunca es suficiente. Existe un abismo entre estas dos formas de entender el arte.

Todos, en mayor o menor medida, tendemos a querer ser perfectos. Supongo que unos porque en el fondo tienen la sensación de que no son lo suficientemente buenos, otros porque tienen grandes ideales, quizás algún trauma de la niñez…. sea lo que sea, la perfección es como la manzana envenenada de Blancanieves, es atractiva, brillante, nos seduce pero en su sabor se perciben rastros amargos de su veneno.

PIENSA DIFERENTE, HABLA DIFERENTE, TOCA DIFERENTE.

Aprender a fallar no es tan sencillo, también requiere una técnica, como ocurre con otros aprendizajes. Aceptar el error como “animal de compañía” no es cuestión de cambiar la realidad sino de verla a través de otra óptica. Los humanos, incluso los flautistas, interpretamos la realidad en función de mapas establecidos en nuestra mente a modo de programación, es decir, dos personas pueden interpretar el mismo hecho de dos formas totalmente distintas, dependiendo de su programación. En ocasiones he salido de un recital de un flautista oyendo opiniones tan dispares que daba la impresión que no habíamos asistido al mismo concierto. Por lo tanto, es interesante tener en cuenta que no podemos cambiar la realidad pero si su interpretación.

Como primera medida que se debe adoptar para empezar a aprender a fallar, es desarrollar un vocabulario que te permita dar el primer paso hacia el mundo de la “imperfección” y la creatividad musical. La forma en que se utilizan las palabras ejerce un enorme impacto sobre la calidad en la forma en que afrontas tus proyectos. Pasar, a través de las palabras, del camino de la perfección al de la “imperfección CREATIVA” es una tarea que debes aplicar a todos los ámbitos de tu vida, no sólo al de la flauta.

Es cierto que el pensamiento antecede a la acción, por lo tanto, si queremos acceder a un estudio más creativo debemos tomar consciencia de cuáles son los pensamientos que surgen de forma automática en nuestra mente.

Aquí puedes ver unos ejemplos de cómo ante una misma realidad podemos tomar dos caminos totalmente opuestos: el camino tóxico de la perfección o el camino que nos hace crecer, el de la imperfección creativa.

plain-black-wallpaper_fotor_fotor

Al tomar consciencia del vocabulario que usamos, empezamos a extraer la fuerza que teníamos reprimida y sobre todo empezamos a tomar las riendas de nuestra vida, responsabilizándonos de nuestros actos. Pasamos de ser “victimas” a ser “dueños” de nuestras acciones, asumiendo en todo momento nuestras decisiones. Esa fuerza está dentro de nosotros esperando simplemente el momento de emerger. No consiste en cambiar la realidad a través de las palabras sino de encaminar esa energía interior que todos poseemos en jugar con la vida y no en defendernos de ella. Encaminamos toda nuestra energía psicológica hacia un fin creativo en lugar de utilizarla para bloquearnos y destruirnos interiormente.

Cometer un fallo es algo que es muy probable que ocurra y si va a ocurrir, ¿por qué malgastar tu energía psicológica en preocuparte de algo que probablemente va a suceder?

Cambiar tu visión de la realidad no te hará ser un flautista perfecto pero con toda seguridad que te ayudara a disfrutar más de la música y de la vida.

¿Crees que merece la pena una vida subyugada a la tiranía de la perfección?

Como dice el gran escritor y periodista Manuel Vicent: “La perfección es muerte, la imperfección es arte”

¡ TÚ DECIDES !

 

 

 

 

 

 

.

 

 

 

Anuncios