Todavía no entiendo cómo hay músicos que necesitan hacer ejercicios de calentamiento cuando está el país que arde. Deberíamos darnos una ducha de agua fría todas las mañanas para poder afrontar con dignidad la situación de un país que ha evolucionado en los últimos 50 años del “Pan y Toros” al “Pan y Furbol”.

images

¡ESPAÑOLES! ¡ LA MÚSICA CLÁSICA HA MUERTO!

Si volviera a nacer, si empezara de nuevo… me iría a un país donde las “desoportunidades” no fueran el “leit motiv” de cada día. En España, la música clásica llega a su fin y en la coda de esta sinfonía inacabada y esperpéntica  se intuye ya la cadencia conclusiva donde todo se irá al garete si no modulamos a otra tonalidad.

¿Dónde está la Tierra Prometida?

La música clásica se ha convertido en una hija abandonada que pocos matrimonios están decididos a adoptar, un negocio para unos pocos y en un suicidio programado de conformismo para otros muchos . La situación no deja de ser sorprendente: hay más conservatorios superiores de música que locales de “100 Montaditos” y al mismo tiempo un éxodo constante de buenos profesionales a lugares donde la música todavía es importante y no hay que prostituirse por 5 euros la hora, impuestos no incluidos.

cocina y musica

JORCAM, JOGV, JONC, JOSPA JOST , JOSCYL , JOSSV, JOPMA, JOSVA, JONDE…!!hay que JOROBARSE¡¡ ¿no será esto una cortina política de humo a corto plazo que camufla el estado terminal en que se encuentran muchas de  nuestras orquestas?. Lo que no podemos negar es que la realidad nos devuelve la verdadera imagen de una sobredosis de agrupaciones de jóvenes músicos cargados de entusiasmo con un final que nada tiene que ver con todo ese tiempo de ilusión y de sueños.

 Y… ¿Donde metemos a tanto músico? Porque es evidente que el músico, al igual que los seres humanos, crece y deja de ser joven sin ánimo de lucro, tiene derecho a una vivienda y un sueldo digno, casarse aunque sea por el rito zulú y multiplicarse, pero no por cero precisamente.

Como dijo mi admirado Ramón María del Valle-Inclán: ““El ciego se entera mejor de las cosas del mundo, los ojos son unos ilusionados embusteros.” No hay más ciego que el no quiere ver y es posible que todavía no nos hayamos dado cuenta de algunos síntomas que nos alertan de que algo no funciona:  la música  es una “maría” en la educación; la mayoría de las salas de concierto se llenan sólo cuando van “de gratis” todos los familiares de los miembros de la orquesta (primos segundos con sus respectivas parejas incluidos); los “Conciertos de La 2” se retrasmiten coincidiendo con la fase rem del sueño de todo un país; el “Madrid-Barcelona” dilapida cualquier movimiento cultural que coincida en día y hora; y el CD del concierto de Año Nuevo en Viena y el de un violinista que se hace pasar por loco pero que es muy listo, son los más vendidos en el stand de música clásica de “El Corte Inglés” .

images-1

Si no dejamos de vivir en Matrixlandia Musical, en poco tiempo, la música clásica se reducirá exclusivamente a unos cuantos “megas” en una nube virtual donde podrás descargarte sólo las 4 Estaciones de Vivaldi o al Canon de Palchelbel, para acompañar -como música de fondo -el atasco mañanero en la M-30 o al somnífero de la siestecilla del sábado.

El libro de Norman Lebrecht: “Quién mató a la música Clásica” , escrito hace unos 20 años y en el cual no deja títere con cabeza, marcó profundamente mi visión de este mundo :directores con ánimo de enriquecerse sin ningún tipos de escrúpulos, managers, representantes, casas discográficas y un sin fin de aprovechados que piensan sobre todo en beneficios inmediatos.

Unknown

Un libro que recomiendo y que podría enmarcarse dentro del género de terror.

Estoy muy de acuerdo con Norman, pero… ¿la culpa es siempre de los demás?, ¿donde está la solución?…. Preguntas que me hago constantemente y que me hacen plantear hasta que punto somos nosotros también responsables. No pretendo convencer a nadie pero creo que no estaría de más que cada cual reflexionara a cerca de la importancia, en lo cotidiano, que tiene la música clásica en su vida. Quizás nos sorprenderíamos, o no.

Anuncios