Según un estudio reciente, el 54,9% de los flautistas son escépticos en esto de tunear su instrumento, el 37,2% probarían toda la cacharrería del mercado flautero pero gratis y el 7,9% somos de los que nos tiramos a la piscina y lo probamos casi todo; todo no , no vaya a ser que nos guste, como dice el dicho. Si eres de los primeros, me gustaría aprovechar esta gran ocasión para despedirme hasta el próximo artículo que con casi toda seguridad tampoco será de mucho interés, o sí.

Estaba yo tan tranquilo y fresquito en Madrid, 40 grados a la sombra, cuando llegó a mis manos este gran artilugio, “Rhino Flute Resonator”, recién sacado del horno de la 43 Convención de la NFA celebrada este verano en Wanshinton D.C. Un buen amigo desde allí me llamó y me dijo:¡ tio, tienes que probar esto, el sonido de la flauta es maravilloso! ; observé tal entusiasmo que no pude resistirme y con gran dolor, mi VISA hizo el resto.11076254_10152843889613562__med_hr

Es muy complicado expresar con palabras la sensación que tuve cuando lo probé por primera vez. Estas se quedan cortas ante sublime experiencia; ni siquiera el inglés que usan en las redes sociales los “músicos ibéricos de pro” pueden definirla, pero hay una palabra en castellano antiguo que es intraducible en otros idiomas y da justo en el epicentro de tal experiencia: ¡CO-JO-NU-DO!. Más resonancia, más proyección, más armónicos y mucha más facilidad y precisión en los intervalos, sin afectar a la afinación.

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Kit completo “Rhino Flute Resonator”. Observese que se adjuntan gomas de silicona en dos colores para sellar el mecanismo de latón. Las negras son más blandas y proporcionan un timbre más oscuro, las marrones son más duras y proporcionan un color más brillante. El anillo es opcional y proporciona otras cualidades sonoras.

Observa la siguiente fotografía basada en un escaneado con ultrasonidos de un flautista tocando con y sin el Rhino Flute Resonator. Una imagen vale más que mil palabras:

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El puertorriqueño Roberto Feliciano Rolon (www.rfrolon.com), el padre de la criatura, ha invertido muchos años en investigar las posibilidades acústicas que nos puede ofrecer este pequeño habitáculo en el interior de la cabeza que desde hace cientos de años se ha sellado simplemente con un corcho.

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Como todos sabemos, el corcho es un material que se usa con mucha frecuencia como aislamiento y amortiguación acústica en materiales de construcción y por lo tanto es un material poco aconsejable como sellador en el interior de la cabeza de la flauta. Y atención a este dato sorprendente: se ha comprobado que el corcho de la cabeza limita las vibraciones en un 85% a nivel de la embocadura, afectando sobre todo a las frecuencias que conforman el registro medio de la flauta.

11948286_10153174379838562_1909983871_n“Todo comenzó como un reto, quería hacer algo que fuera mejor que las alternativas que ya existían en el mercado. Horas, días, semanas, años de continuas pruebas…y como en casi todo, de momento avanzas un poco y de momento retrocedes. Vas decidiendo el diseño, material, peso…le llamo la Receta del Pollo, es tu sello, lo que te define. Este Rhino va ya por la la cuarta actualización y lo terminé hace 5 meses aproximadamente para presentarlo en la NFA de este año”.

“El Rhino Resonator- en palabras de Roberto Feliciano- funciona como un resonador vinculado. La clave está en que existe un contacto mínimo del Rhino con la pared de la cabeza debido a que es un anillo de silicona el que se encarga del sellado. El Rhino trabaja con la vibración de la embocadura para actuar como un resonador, mejorando la proyección. Además está fabricado en una aleación especial de latón que permite una vibración por simpatía entre la cabeza y el cuerpo de la flauta”.

Desde hace ya tiempo que algunos constructores de cabezas se interesan por este tema, algunos con más acierto que otros. Yo toco habitualmente con una cabeza fabricada por J.R Lafin en el año 2008 y ya por entonces, el señor Lafin introdujo variaciones en el tapón, en cuanto a la forma y al material (introduce anillos de goma intercalando el corcho central con una forma parecida a un reloj de arena), consciente de que el espacio y la forma en esa zona repercute en la resonancia de la cabeza.

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Incluso, ya desde hace muchos años, J.R Lafín fabrica sus coronas a modo de campana ya que dicha forma afecta de forma muy positiva también a la resonancia de la cabeza.

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Izquierda: corona fabricada por J.R Lafin Derecha: corona fabricada por L.Burkart

Observa este curioso video:

He probado otros tapones de última generación pero no hay nada que me haya embaucado tanto como lo que tengo ahora en mis manos. Como curiosidad, poseo un tapón que me regaló un antiguo alumno hace muchos años con la placa cóncava y en lugar de un corcho para sellar el tubo utiliza una goma de caucho que se expande mediante un tubo que gira una rosca colocada sobre el mismo caucho. El día que lo probé fue el último día que toque con él: registro agudo altísimo, sonido crispado…¡eso sí, unas graves que quitaban el hipo!

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También está bien saber que el “Rhino Resonator” se adapta a cualquier tornillo por lo que puedes seguir usando tu tapón y corona original. Además, si tienes tiempo y paciencia para ello, el Rhino te ofrece la posibilidad de ajustar el timbre del sonido, de más oscuro a más brillante con diferentes posiciones, por lo que tienes juguetito para rato. Como dato curioso, Lola, mi esposa, al probar el Rhino en su cabeza lo prefiere sin el anillo central y con la goma negra, sin embargo, yo lo prefiero con el anillo y la goma marrón . ¡Que bien nos lo hemos pasado este finde “Rhinodeando”!

Aquí tienes un video tutorial para aprender a quitar el corcho de la flauta y sustituirlo por el Rhino Resonator

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Según Roberto Feliciano “no todas las flautas responden igual al mismo peso, incluso al tipo de corona. Cuando lo pruebes en una flauta con una corona solida verás que si la cambias por una hueca tendrás mejor resultado”.

Es solo una intuición, pero por favor que no salga de aquí, creo que el corcho en la cabeza de la flauta tiene los días contados. Muy pronto los constructores de flautas y cabezas incorporaran este tipo de accesorios ya de serie, conscientes de las grandes ventajas que se obtienen por poco más de 100 euros.

A partir de ahora la flauta tiene cuatro partes: pata, cuerpo, cabeza y cerebro con “Rhino Flute Resonator”.

 

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