CARLOS CANO POR CARLOS CANO

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Soy un enamorado de la música que necesita de ella para vivir cada día. Son mis vitaminas, mi calcio y mi fósforo…, la motivación que me hace levantar de la cama de un salto ( no el del tigre).

Empecé a estudiar la flauta porque realmente quería tocar el oboe, pero como siempre estaba picado con mi hermano, al elegir él el oboe yo tuve que cambiar mis planes iniciales. Si hubiera cogido el oboe, como mi hermano, no hubiera soportado las burlas típicas del hermano mayor, así que ágil de mente cogí el primer instrumento que me vino a la cabeza, la flauta. Menos mal que el instrumento que me vino a la cabeza no fue un helicón.

No me considero un flautista, para mi lo primero es la música. Evidentemente, amo mi instrumento pero no me gusta ver la vida a través de un tubo, únicamente cuando bebo cerveza.

Mi día a día es muy simple: mi familia, mis clases, mis momentos de estudio…necesito también la soledad para escuchar la música que me gustaría hacer.

Quiero aprovechar la ocasión para presentaros a mi familia. Será como una entrevista dentro de otra entrevista, pero es que me hace mucha ilusión saber qué piensan de mi las personas con las que comparto casi todas las horas del día y todo mi corazón.

¡A ver chicas, tenéis que hablar un poco de mi!. Es para una entrevista que me quieren hacer. Esta entrevista será un poco diferente, puesto que yo os entrevistare a vosotras y así me presentaréis frente a los lectores. Luego ya Antonio me entrevistará a mi ¿vale?

Estimados lectores flautistas de Bricoflauta, os presento a mi familia. Aquí conmigo esta Menchu, mi mujer y nuestras hijas Elisa y Cecilia. Nuestra perra “Bachata” está en el jardín holgazaneando a pesar de que le pedí que “ladrara” algo. Al menos meneó un poco la cola.

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C: Hola Ceci ¿Que edad tienes?

Cecilia: Tengo 9 años.

C: ¿Y tu Eli?

Elisa: Yo tengo 11.

C: Tú no tienes porque responder Menchu, jeje.

Menchu: Jajajaja, ¿así empezamos?

C: ¿Os gusta la música? Dime tú Ceci.

Ce: Si, porque me gustan los sonidos que se emiten y además en las películas podemos saber si es triste o alegre…

C: ¿Qué tipo de música soléis escuchar?

Niñas: Jazz, música cubana, clásica. Nos gusta el disco de “Bachata Rosa” y “La guarandinga por toda Cuba”.

C: ¿La guarandinga por toda Cuba?

Eli: Es un disco donde te narran una historia con música y te llevan por toda Cuba.

C: ¿Vais a conciertos?

Niñas: Si.

C: ¿Alguno que os haya gustado?

Eli: Fuimos a un concierto de Pepe Rivero con un montón de pianos en un curso de improvisación. También nos gustó un concierto del Trío Ilma en Toledo, donde tocó Rosa y Hernán.

C: ¿Algún otro?

Ceci: Al teatro Real donde vimos Sherezade.

Eli: Y al Circulo de Bellas Artes donde tu tocaste con el traverso ¿Qué tocaste allí papá que no me acuerdo?

C: “La Cantata del café”, que me encanta. Porque, a ver, hay que decirle a los lectores que ambas estudiáis la flauta en el conservatorio de aquí de Ciudad Real con mi compañera Rosa Sanz (estimados bricolectores, ahora que no me escuchan mis hijas, ni en broma les daría clase yo).  Elisa, tú que fuiste la primera en ir al conser. ¿Por qué escogiste la flauta?

Eli: Por que un día me dejaste tocarla, entonces como me salió el sonido me gusto.

Ceci: ¿A mi no me vas a preguntar papi?

C: Y tú Ceci, por qué escogiste la flauta?

Ceci: Escogí la flauta porque me gusta mucho su sonido y porque fue muy fácil sacarle el sonido a la flauta.

C: ¿No os ha influido nadie para escoger la flauta? (hay cierta ironía en mi pregunta, porque, estimados bricolectores, mi querida esposa tuvo algo que ver con esas decisiones)

Eli: No.

C: ¿A ti tampoco Ceci?

Ceci: No (rotundo).

Menchu: ¿No fue por tu hermana?

Ceci: Que noooo.

Eli: Pero Ceci ¿No te acuerdas que querías la viola? Ella quería la viola y ¿Te acuerdas aquel día en el coche que yo le decía ¡Que suena horrible que suena horrible!

Ceci: Ya, pero eso fue solo ese día, yo quería la flauta.

C: Ya sabéis que mamá también estudió la flauta. Menchu, aunque ellas ya lo saben, ¿Quieres relatarles nuevamente como fue que empezaste a estudiar la flauta?

Menchu: Pues en mi casa mi madre decidió que íbamos a tocar el piano. Somos cinco hermanos y en aquel entonces la economía de mis padres no era muy boyante. No era posible dar gustos individualizados a todos y por ello me quedé con ganas de la flauta, que siempre fue mi preferida. En cuanto empecé a trabajar busqué algún sitio para estudiar, pero como mis horarios de médico son tan cambiantes, no hubo manera de acoplarme a ninguna academia ni nada por el estilo.

Entonces un domingo, de paseo en bici por el Retiro, descubrí a un flautista que tocaba junto a un guitarrista. ¡Tocaba bien! Al siguiente domingo también fui y lo ví, y al siguiente y al siguiente. Finalmente le pedí que me diera clases.

Ceci: ¿Y el dijo que sí?

Menchu: Si.

Elisa ¿Y le pagabas?

Menchu: Claro.

Elisa ¿Y donde tocabas?

Menchu: En el salón de su casa.

Ceci ¿Era bonita?

Menchu: No, era normal, era humilde.

C: ¿No vas a adornar un poco la historia diciendo que te quedabas embelesada escuchándome en el Retiro?

Menchu: No.

Eli: ¡¡Y entonces te enamoraste!! ¡¡Oh!! (la muy tuna hace un gesto de amor con cara de pilla).

Menchu: ¡No! Cuando aquello tu padre tenía novia, jaja. ¡Además él fue, pasado un tiempo, quién se me declaró!

Ceci: ¿Cuánto tiempo hace de esto?

Menchu: Iba a tercero de residencia, hace 18 o 19 años.

Eli: ¿Te le declaraste tu papi?

C: Uy que tarde es ¿Os gusta esta historia chicas?

Ceci: Si.

C: ¿Por qué?

Eli: Porque si no, yo no hubiese nacido.

Ceci: ¡Papiiii! ¿Te le declaraste?

C: Siiiii.

Ceci: ¡Que romántico! (con tono de burla).

C: Oye, y en le conser ¿Con quién dais clase de flauta?

Eli: Ya lo has dicho antes tú, con Rosa Sanz. ¿estas nervioso o qué?

C: ¿Qué me podéis decir de ella?

Eli: Es muy buena profesora, enseña muy bien la flauta. Y si algo no te sale bien te ayuda a mejorarlo.

C: ¿Os divertís con ella?

Ceci: Si, mucho. Siempre se está riendo.

C: ¿Qué más os gusta hacer con la música?

Eli: Hemos hecho audiciones en el conser y hemos hecho conciertos de “Donde nace la luz”. Hemos hecho grupos de cámara con nuestras amigas y con nuestro padre.

C: ¿Estudiáis mucho la flauta?

Ceci: A veces sí, a veces regular.

Menchu: ¿y que os dice vuestro padre?

Eli: Que estudiemos más, pero yo ya toco con el “minus-one” que grabaste con Hernán.

C: ¿Es así?

Ceci: Eres muy pesao` (risas).

C: Jajajaja ¿Te gusta que toquen la flauta Menchu?

Menchu: Muchísimo, sobre toco cuando tocáis los tres. Me da un poco de envidia no tocar ya.

C: Oye, hay que decirle a los bricolectores que la abuela también es música. ¿Qué me decís de la abuela?

Eli: Me da alegría tener una abuela percusionista.

Ceci: Y está un poco loca.

Eli: Sí, es verdad, se pone en cuatro patas y empieza a ladrarle a Bachata.

Ceci:  Jajaja. Y a veces las gafas las guarda en la nevera o los platos sucios los lleva a la habitación.

Eli: Es mas despistada que pa` qué.

Menchu: Vosotras habéis heredado ese ramalazo de despiste ¿eh?

Eli: si, es verdad (con una sonrisa de lado a lado).

C: Bueno a ver, ¿Por qué os gusta que sea percusionista?

Eli: Porque no hay muchas en el mundo.

Ceci: Porque por una vez hay una abuela que no es costurera…

Eli: Que no tiene pendiente como piedras y collares que le llegan a la cintura…

Ceci: Y no te coge los cachetes que te lo estrujan…madre mía. (risas)

C: ¿Volverías a escoger la flauta?

Ceci: No lo sé…bueno si.

Eli: Si.

C: ¿Os gusta que vuestro padre sea flautista?

Ceci: Si, y que hagas canciones para nosotras cantar.

Eli: Papi, en estas navidades cuando venga Aldo y hagamos ese cine donde el cuenta historias yo también quiero tocar.

C: A ver, contar contar, así nuestros bricolectores lo entenderán bien.

Eli: Nuestro Aldo es cuentacuentos, entonces a los niños que ese día estábamos en casa nos repartió folios para que hiciéramos figuras.

Menchu: ¿Cuántos niños érais?

Eli: Mmm… ¿Seis?

Ceci: Si si.

Eli: Entonces con una caja de zapatos y una linterna Hernán nos hizo un proyector. Aldo fue cogiendo al azar las figuras que recortamos y se fue inventando una historia.

Ceci: Y mientras tanto tú y Hernán le ibais poniendo música. A mi me gustó mucho, yo también quiero tocar.

Eli: También podemos contar la historia nosotras.

C: Volvamos a nuestra entrevista que Aldo me quita el protagonismo, jeje. Menchu ¿Te gusta que yo sea flautista?

Menchu: Si, mas que médico.

Ceci: ¿Y por que no quisiste ser tú flautista?

Menchu: Porque también me gustaban otras cosas, como por ejemplo la medicina.

C: Bueno a ver ¿Y tenéis muchos amigos?

Ceci: Si, muchos, en el cole y en el conser.

Eli: ¿Te acuerdas cuando fuimos al cole a tocar los steel drums e improvisamos? Tú con la flauta y nosotras con los steel drums.

Ceci: Si, fuimos a mi clase y a la tuya. Y nuestros amigos también probaron a tocar los steel drums luego.

Eli: En el cole también cantamos en el coro.

Menchu: El coro se llama “La cajita de música”

Ceci: Y el año pasado aún yo no cantaba en el coro. Este año si y me gusta mucho.

C: ¡Eh! y el año pasado cantaron mi canción “Tonada para curar desvelos” del disco “Donde nace la luz”.

Eli: Sí pero a mi me gusta mas “Ronda de luces” (de nuevo con cara de pilla)

Ceci: Que es de Hernán. A mi también me gusta más (otra pilla).

Menchu: Mira que sois pinchudas.

C: A mi también me gustan mas las canciones de Hernán so-bobas. Lo que pasa es que el me copió a mi, jajaja. ¿Os gusta “Donde nace la luz”?

Las dos a la vez: ¡Si! ¡Mucho!

De nuevo a la vez ¡¡¡GAFE!!!

C: ¡Eh! eso luego.

Eli: A mi me gustan mucho las letras.

Menchu: Que son de Aldo. Son preciosas las letras.

Ceci: Y a mi al principio cuando decimos ¡Baila luna baila!

Eli: Y cuando Bea se vuelva loca y se convierte en Naná Burukú.

Ceci: Y cuando el coro dice en “cubano”: “No te quede sola bailandoenel poctal”

C: Jajajaja.

Eli: Cuando fuimos a grabar nos lo pasamos genial. Grabábamos, nos ibamos a la piscina, grabábamos, piscina, grabábamos, piscina…

C: Fue un día bonito.

Ceci: Y estuvimos jugando con Silvita y Anita. (Junto con Alicia las voces juveniles del disco)

Eli: Y también estaba Alicia, Bea, Silvia, Oscar…

Ceci: Y Hernán y tú.

C: Y mamá.

Eli: ¿Cuándo vamos a grabar de nuevo papi?

C: Pronto, ya sabéis que estamos componiendo el nuevo disco.

Menchu: Me gusta la canción de la viejecita.

Eli: Y la de Caracol o caracola.

Ceci: Y la de Cristina o la de “Colorín y colorado”. (Y se ponen a cantar:

He pintado a Colorín

con mi color colorado

y rellené a Colorado

con trapitos y aserrín…)

C: Jeje. Que ratico de felicidad. Bueno chicas, voy a escribir esto que hemos hablado, a ver si así es suficiente…

Eli: ¿Lo podremos leer también nosotras?

Ceci: No te inventes cosas.

C: Siii, lo podréis leer. Y no me inventaré cosas, excepto en las partes donde ponga que soy maravilloso.

Eli: Ya empezó a flipar.

Men: Jajajajaja.

C: Despediros chicas.

Las tres: ¡¡¡Adiossssss!!!

Bricolectores, creo que mas que una entrevista esto es una conversación coloquial ¿Le dará el visto bueno Antonio?

CARLOS CANO POR SILVIA A. FERNÁNDEZ.

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Cuando pasan los años, te acostumbras a que haya personas que siempre han estado ahí. No la familia, sino esa otra familia que uno elige y que son los amigos. Cuando además eres emigrante, y te has ido muy joven de tu país, esas personas se quedan a tu lado, y te acompañan, ya sea de forma tangible o no. Si además tienes la suerte de que formen parte de tu día a día, entonces ya sabes que nunca estarás solo.

Conocí a Carlos Cano Escribá hace ya muchos años. Teníamos en común con lo que somos ahora los nombres, el apellido, la nacionalidad, él las gafas, y la sonrisa. Yo tendría 9 años y él 10. Estudiábamos flauta y piano, respectivamente, en el Conservatorio Elemental de Música “Manuel Saumell” de la Habana. Allí comenzó a fraguarse ese músico que hoy es, y esta amistad que sigue siendo.

Carlos siempre fue distinto, siempre sonreía y siempre era optimista, (el optimismo en Cuba es una mezcla de siempre creer en lo imposible y de que la guasa no te abandone). Tenía además en especial a unos padres maravillosos, ella era la profe de percusión, y él el de guitarra. Supe que esto sería para siempre cuando siendo muy pequeña, y por un problema físico, alguien dijo que era mejor que cambiara de instrumento, y me fui llorando al patio del final del conservatorio, era el sitio más alejado, donde llorabas a gusto y nadie te veía…allí estaban las aulas de guitarra, y allí me vio llorando el profe Cano, y con esa mirada dulce y pensativa (que su hijo ha heredado), me dio una guitarra y me dijo, -“ No llores, te enseño a tocar la guitarra-“ Quizás él nunca supo cuánto me marcó su palabra, o que paz dio a mi corazón, pero desde entonces le hice un poco mío, y también a su hijo, el de la sonrisa eterna, que siempre era amable con todos.

Pasaron los años, y yo, seguí tocando el piano. Alguien me dijo que Carlos se había ido a España, y luego que su padre había muerto. Y la vida va volando, un día hice una prueba para venir a Ciudad Real, al conservatorio. 17 años después, llegué a esta Ciudad tan lejos de mi Habana, y oí una voz que decía: -“¿Quién es la cubana esa que ha venido?”- Y de repente, los mismos ojos y la misma sonrisa, como esa sensación de que has llegado a casa, aunque estés lejos de ella.

Lo demás ya es reciente, un no parar, un crecer, y crear, y Carlos, (como ya era de vaticinar), lo mismo toca el traverso que baila el guaguancó, y siempre le encontrarás para ayudar y para dar ánimos a sus alumnos, que tienen la suerte de crecer bajo unas ramas fuertes que no dejan de dar flores y frutos. Lo demás es la sorpresa del día a día, sabiendo que no estás sola, que alguien que habla a tu corazón siempre está cerca, y que como su mirada soñadora, siempre tendrás en él una sorpresa que estará llena de cosas buenas, aliñadas con sal y arena.

CARLOS CANO POR HERNÁN MILLA.

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Carlos es una de esas personas con las que el universo se ha cebado con total desmesura, se ha dado un verdadero festín, sirviéndose de él para inundarlo de un sinfín de cualidades y talentos diferentes. Es un motivador nato. Genera ideas y además las ejecuta, es ambicioso y al mismo tiempo tremendamente generoso: combinaciones nada frecuentes en una sola persona.

Pero además cuando es algo ajeno a él lo que despierta su interés, o simplemente el sentimiento de amistad o solidaridad hacia alguien… entonces es capaz de ser un eslabón silencioso en la cadena de ese proyecto, y puede desde hacer de taxista, mover sillas o abrir puertas a ejercer de productor en una grabación y al mismo tiempo montar los micros a las doce de la noche y que todo esté listo para empezar al día siguiente.  No sé si cuando escribo estas líneas lo hago desde el cariño o desde la admiración. Supongo que ambas definen mi relación con Carlos Cano.

Es un tío singular, por no decir rarito. Tiene un sentido del humor que a veces no es fácil tolerar, sobre todo de primeras… Es juguetón y provocador. A veces le hablas y sientes que su mente anda navegando quién sabe por qué isla. Y al instante está de vuelta y te trae justo aquello que le estabas pidiendo… o mejor aún, algo que supera de lejos tu petición. Si le preguntas por su opinión sobre algo, ya sea una articulación, una estructura armónica, el diseño de un cartel o la redacción de un párrafo, nunca esperes una respuesta “al uso” ni de “cortesía”. Seguramente la respuesta va a complicarte la vida, pero si tienes el coraje de aceptarla, entonces no sólo va a mejorar el resultado de aquello que andas buscando, sino que además va a hacerte aprender algo nuevo. Es incapaz de no dejar su aportación personal en aquello que llega a sus manos. Bueno… y eso es cuando tú le buscas. Porque cuando te busca él a ti, agárrate. En las aulas de nuestro conservatorio hay un ojo de buey por el que se ve el pasillo. Y cuando a través de él se deja ver la maraña de pelos rizados que le caracteriza, entonces la cosa no va a estar tranquila. Así es Carlos Cano, genial e imprevisible, inconformista, incansable e imaginativo.

Conocí a Carlos hace 7 años en Ciudad Real. Yo acababa casi de aterrizar de nuevo en España. Aún andaba reubicándome, con la lógica desconfianza y distancia de seguridad con la que uno siempre mira a algo aún desconocido. Ese año Carlos organizó un concierto pedagógico que llamó “El viaje a la isla”. Después de cinco años de especialización en piano en Finlandia, ahí estaba yo… tocando el cencerro, una mandíbula de burro con dientes que se llamaba quijada, las sartenes y no sé cuántos cacharritos más. Recuerdo la imagen del auditorio entero, con casi 500 chavales, haciendo la conga al final del concierto mientras sonaba “Pa`Royal City voy”. Hacía mucho mucho tiempo que no disfrutaba tanto en un escenario.

Un año más tarde, llegó de veraneo con la idea de convertir en disco el programa de aquel concierto, que incluía música iberoamericana y arreglos de canciones populares para todas las formaciones del centro. Era un proyecto de formación junto al Centro de Profesores de Ciudad Real (QEPD), con el objetivo de que tanto alumnos como profesores  conocieran el proceso completo de creación de un CD desde dentro y siendo parte activa en todo ello. Y entonces me vino y me dijo, “¿por qué no haces un arreglo tú?”. No sé si me llamó más la atención el ofrecimiento en sí, o el hecho de que lo hiciera sin saber apenas nada de mi. Acepté. Fue mi primer arreglo, una canción popular del norte de Brasil llamada “Borboleta” y la semilla, sin saberlo, de algo mucho más gordo.

Aquí tienes el enlace: https://soundcloud.com/hernanmilla/la-borboleta

Varios meses después, con el disco grabado (después de poner literalmente patas arriba a un conservatorio entero durante casi una semana (algunos hasta se escandalizaron por romper el horario lectivo durante esos días) llegó el momento de presentar al público el CD (enlace)  se llamó “Dame la mano”.

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Recuerdo una tarde lluviosa recorriendo la ciudad en busca de una tela para proyectar unas sombras chinescas, o el hall de entrada al conservatorio lleno de témpera para pintar un mural colectivo que luego formaría parte del decorado del concierto.

Durante los meses entre que el CD se grabó y hasta que se presentó, Carlos estaba… “tranquilo”. Sólo había grabado el  CD “Los Muñecos” con su trío Cervantes (https://itunes.apple.com/es/album/los-munecos/id824305181) y creo que también por esa época me propuso montar un programa barroco con clave, traverso y viola da gamba (yo llevaba por entonces meses tocando el clave).

Había terminado el curso 2011/2012, de aquella tarde de comienzo de verano en casa de Carlos. Sus hijas Eli y Ceci andaban correteando por el salón. Un puñado de hojas sueltas llenas de poemas, escritas a ordenador y entremezcladas al azar. Algunos con título, otros sin él. Versos encadenados, nubes, lluvia, lunas, frambuesas, nanas, castillos, arco iris… el mundo poético de Aldo Méndez.

– Tigre, venga y coge las que más te gusten, que nos lanzamos a hacer esto.

–  ¡Pero si yo nunca he hecho un trabajo así! Y esto, ¿para cuando?

–  ¿Tú no dices que siempre te ha gustado escribir música?. Pues venga, para las Navidades de 2012 tenemos disco.

Un proyecto de este tipo para mí nunca había pasado de ser un lejano sueño. Un sueño… ¿posible?.

Y entonces la cosa empezó a tomar peso, a caminar, y a tomar vuelo. Y acabó en ese milagro que es “Donde Nace La Luz”, y al que debo ante todo un redescubrimiento personal. Porque esa es otra cosa de las que pasan estando al lado de Carlos, que los obstáculos se transforman en retos y oportunidades para aprender, y las ideas locas en pura adrenalina, combustible que acelera y enriquece el proceso. Con él he vivido multitud de aventuras, compartido proyectos, locuras, y también conseguido metas. He viajado en un coche junto a un clave, un arpa, una arpista y un montón de “cacharritos” e instrumentos exóticos… He “perdido” horas de sueño o de fines de semana y pasado horas encerrado en un estudio con unos cascos puestos… He cambiado horas de vida cómoda para ganar horas de felicidad.

Él es ante todo una persona que confía. Confía en sí mismo, confía en los sueños (no sólo los propios), confía en el talento y la capacidad de las personas que le rodean y hace de todo ello una fiesta.

Es un amigo, un compañero, una referencia y una persona imprescindible.

LA ENTREVISTA

Con Traverso

Carlos Cano, un artista  por antonomasia: compositor, arreglista, flautista, pedagogo…ha grabado interesantes trabajos con diversos artistas y temáticas. Tu último disco “20TH CENTURY SPANISH MUSIC FOR FLUTE AND PIANO” fue un gran éxito en su presentación en la pasada convención de la AFE en Sevilla; un trabajo que fue considerado por muchos flautistas como un derroche de creatividad ya que incluía repertorio hasta entonces inédito y que además incluía un “play alone” con fines pedagógicos.

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Es una persona que la música le sale por los cuatro costados, una persona enigmática que escode un gran mundo interior y que lo revela a través de sus trabajos. Me surgen muchas preguntas, pero hay una que no me deja dormir: ¿Alguna vez te has alisado el pelo?:

-Interesante pregunta, pero también me gustaría que incluyeras entre mi lista de facetas que hago trabajos de fontanería en casa, jardinería, y también cocino…

– Por cierto, hablando de cocina , recuerdo el día que me invitaste a comer en tu casa y me encantó la ensalada de naranja que tú la llamabas “tropical al pil-pil”. ¿Te consideras un gran cocinero?

– Realmente lo hago mucho mejor que la fontanería, pero déjame responderte a lo anterior, si no pareceré un político con tarjeta opaca. Me suelo alisar todo los días el pelo, cada vez que me levanto me lo tengo que volver a rizar junto con la oreja. El champú que uso también cura la otitis.

– El hecho de haber nacido en Cuba te hace ser muy exigente con el arroz a la cubana?

C- Cuando llegué a España y ví que había un plato que se llama “arroz a la cubana”, ¡flipé en colores!. Allí, ese es el plato de cada día, comida para subsistir. También en Cuba están “Los tres mosqueteros”: arroz, chícharos y huevo.

– ¿Qué son Chícharos, Carlos?

C- Búscalo en el traductor de google “español-cubano”…un día te los hago en casa.

– ¿Por qué te gusta usar flautas de madera?

C- No tengo una sola respuesta para ello, imagino que para buscar un sonido acorde a mi personalidad, pero también un poco por la calidez que me aporta la madera o quizás por los años que llevo tocando con mi trio “Trío Cervantes” y donde la sonoridad que buscamos siempre tiene colores de madera.

– Un libro

C-¿Un libro de escalas?…no , hablemos de cosas agradables. “Tres tristes tigres” de Cabrera Infante; “Concierto Barroco” de Carpentier.

– Te consideras un soñador?

C- Sí, desde luego, con todo las consecuencias que esto acarrea.

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Aprendí mucho haciendo este “master”.

 

– Una obra para flauta y piano

C- No tengo gustos absolutos en casi nada, pero si tengo que elegir, quito el piano y pongo un clave y de cabeza a Bach. También le tengo cariño a la sonatina de Dutilleux y a la sonata de Prokofiev.

– ¿Qué tal la convención de Sevilla?

C- La convención de Sevilla fue una experiencia extraordinaria, aunque cuando hablas sobre el éxito del disco, no sé si te referías al mío o al de otro. Mi amigo Hernán, pianista, y yo hemos sacado este CD adelante con mucha ilusión, con nuestro presupuesto y con muchas horas sin dormir. Creo que Sevilla fue el mejor escenario para presentarlo y estoy muy agradecido a la organización de darnos esa oportunidad.

Encontrar a tanta gente reunida, sensible a lo que allí acontecía fue un auténtico placer.

– ¿Por qué sois tres músicos en el “TRIO CERVANTES?

C- No no, somos cinco, lo que pasa es que el oboe y el trompa no suelen venir a los ensayos, ni a los conciertos ni a nada, jeje… Caímos los tres en Madrid, en 2015 cumplimos 20 años, y mira, para que buscar a más nadie. En aquellos años no teníamos que hacer otra cosa que estudiar, ensayar todos los días y buscarnos las lentejas.

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Buenos momentos con el cuarteto

 

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Tuvimos que investigar y encontrar música original casi inexistente, hablar con los amigos compositores para que nos compusieran obras y empezar a transcribir y arreglar. Creo que lo más llamativo del trío es la resultante de esta búsqueda: nuestro propio repertorio, cubano, iberoamericano, sin distinguir donde está la frontera entre la música clásica y la popular y nuestro estilo de interpretar y de comunicar, ese que evita el corsé que muchas veces se autoaplican los músicos académicos.    El Trío Cervantes ha sido una escuela para mi, me ha aportado mucha felicidad y, ahora que no ensayamos tan a menudo, cuando lo hacemos es como volver a casa. No sé donde concluye nuestra amistad y empieza nuestro compromiso con la música.

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Aquí te dejo nuestra web: www.triocervantes.com

– Una sinfonía.

C- ¿Mmm…? Voy a construir mi propia sinfonía: 1er mov de la “Heróica” de Beethoven, 2do mov de la 5ta de Tchaikovsky, 3ro de la “Patética” también de Tchaikovsky y 4to de la 3ra de Brahms, de bis la 1ra de Mahler y la 40 de Mozart, y Shostakovich y Rachmaninov, y todas las sinfonías a las que le puso cantante Puccini.

– Si fueras un animal…

C- Esta respuesta es una obviedad: ¡Un tigre! pero vegetariano.

– De tu último disco “20th CENTURY SPANISH MUSIC FOR FLUTE AND PIANO” ¿cual fue la obra más difícil de grabar?

– Al querer hacer un “play alone” para nuestros alumnos teníamos que grabar a la vez, como cualquier obra de cámara, pero separados. O sea, Hernán estaba en una cabina y yo en otra, con cascos y mirándonos con el rabo del ojo por una pantalla. Así el sonido del piano quedaría limpio sin mezclarse con la flauta y podríamos hacer una versión solo con el piano. Como sabes un estudio de grabación no es el sitio ideal para hacer música de cámara, es mejor un auditorio donde hay una acústica natural y agradable. Un estudio, donde el sonido se procesa luego, es seco y por ello muchas veces con la embocadura no te encuentras. Fueron 9 horas tocando con solo un receso para comer. Todo ello para decirte que quizás la obra más difícil fue el Divertimento de Echevarría aunque, después de varias horas tocando, en la cadencia de las Pastorales de Halffter es donde me bloqueé mental y físicamente. Casi siempre en las grabaciones hay un momento así, de angustia y donde no te explicas que está pasando. La experiencia es importante en esos momentos.

Y si te gusta llévate un disquito a casa.(http://www.dondenacelaluz.org/pedir-disco-flauta-piano)

– Cómo fue trabajar con el gran pianista Hernán Milla

C- Hernán es una persona especial en todos los sentidos. Es un gran músico, muy sensible, con una gran formación y nada de vanidad. Esto hace que sea muy receptivo lo cuál facilita sobre manera el trabajo. Tiene un hambre continuo de aprender y divertirse con lo que hace, para siempre, con gran generosidad, compartirlo con los demás. No deja de sorprenderme como ser humano y es una suerte tenerlo como amigo. Aún así, y a pesar de todo ello no tengo intención de tener un romance con él.

– Pero hablemos más en profundidad de tu disco, ¿para cuando el próximo?

C-Todo empezó al descubrir la música dedicada a Rafael López del Cid. Buena música, auténtica ¡Española! Le debemos mucho a él, al convencer e inspirar a todos esos compositores nos ha regalado nuestra literatura y un repertorio propio. Algo diferente que aportar. Eso casó con la idea de Hernán de dotar de herramientas a los alumnos con los play alone Tenemos pensado hacer el 2do volumen con más música española y mas música dedicada a López del Cid, quizás para la próxima convención de 2016. Pero antes tenemos que jugar un poco con Paquito D`Rivera y el “cubaneo” y sus impros.

– Tu hijas estudian la flauta, ¿qué consejos les sueles dar para que sean personas?

C- Jajajajaja, yo creo que ellas son mucho más sabias que yo. En sus ojos hay tanta ilusión…deberían ser los niños nuestros profes. No obstante, tienen una profe formidable. Rosa Sanz es un encanto en todos los sentidos.

– Has demostrado que sabes dónde nace la luz pero…¿dónde nace la oscuridad?

C- La luz nace y entonces la oscuridad dormita. “Donde nace la luz” es un disco lleno de sonrisas. Es un disco con el que finalmente dejé aflorar las ilusiones que durante años me vagabundeaban. ¿Sabes de esas cosas que siempre posponer por miedo, por pudor, por pereza? Fue el encuentro entre Hernán, Aldo Méndez, Silvia, Bea…el aliento de todos y el entusiasmo con el que nos auto-alimentamos lo describe el subtítulo del disco: “Canciones sin edad para entender los sueños”.

¿Sabes que además es un disco a favor de una asociación de discapacitados que se llama FISENSI? Con el disco ayudamos a llevar a cabo sus proyectos, y con los conciertos también colaboramos con otros colectivos solidarios.

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Ahora estamos preparando la continuación de este disco: “Canciones y palabras”, nuevamente letras de Aldo, música de Hernán y mía, las voces de Silvia y Bea, en definitiva los que somos Veleta Roja y también tenemos confirmada la participación del coro de Madagascar “Malagasy Gospel” y la colaboración con la Fundación “Agua de Coco”. Como ves “Veleta Roja” es música pero también compromiso.

Y la web que derivó de ella. (http://www.dondenacelaluz.org/)

– Recuerdos mas entrañables de Cuba

C- Uf, montones. No sé si podría volver a vivir en La Habana, pero lo que está claro es que tengo su marca grabada con fuego. Extraño comer mangos como un primitivo y subir a una guagua y mirar a la gente y que la gente te mire. El juego del “dime que te diré”… En la escuela, donde estudiábamos música, invadíamos un aula con piano, un piano soviético con medio tono bajo y con 40 teclas rotas y ahí, donde no había profesores, solo 7 u 8 alumnos, disfrutábamos y descubríamos la música. (En mi conser actual, del que he sido Jefe de Estudios y ahora Secretario, las cabinas son de uso individual. Cuando veo que en una de ellas hay tres o cuatro parloteando, los mando al parque, pero si están tocando por ellos mismos y a su rollo, sonrío y me hago el chivo loco) La Escuela Nacional de Arte era un sitio anárquico y desordenado pero donde había una interacción cotidiana. Ahí se respiraba arte donde la escasez se suplía con deseos y una buena dosis de ganas. Los alumnos eran protagonistas y no esperaban que le dieran hecho nada, organizaban conciertos, performance, exposiciones… Yo no recuerdo matarme a estudiar, yo recuerdo estar todo el santo día con mi flauta y haciendo música. Por eso no entiendo la metodología de hoy que se practica en muchos sitios de España, donde el peso lo lleva el estudio individual y la clase, y donde el ritmo lo marca el profesor. No digo que esas cosas no sean necesarias pero ¿Algún deportista concibe un entrenamiento sin competición? Entonces ¿como es posible que en los conservatorios no tengamos mas actividad artística? La música hay que disfrutarla, así que siempre hay que ver a la vuelta de la esquina el concierto, el por qué de estarte machacando con escalas y el mismo pasaje que no sale ni “patrás”.

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Pero parezco un cascarrabias, estaba hablando de Cuba y me he ido a otro lado. Regreso a Cuba…mira, este concierto al que te enlazo fue como la invasión de las aulas que te decía, sólo que la tropa estaba comandada por Paquito D`Rivera y conquistamos y saqueamos los Teatros del Canal de Madrid. Este tema de Pepe Rivero es una fiesta.

– ¿Cómo era la calidad de las flautas con la que empezaste?

C- Jajaja ¿Calidad? Recuerdo el día en que mi padre me trajo una flauta para que empezara a estudiar. Yo tendría 10 años más o menos. Era una castaña de flauta, una Selmer viejísima, aunque en ese momento para mi fue una tremenda ilusión. Luego tuve otras flautas de la antigua Alemania, con la embocadura de plástico, también muy malas, hasta que llegaron las primeras Yamahas. En Cuba todo era una quimera, (hace 20 años que me fui y no he vuelto, así que hablaré de lo que conocí en mis carnes) las partituras escaseaban y muchas veces había que copiarlas a mano. Recuerdo copiar el primer estudio del tercer tomo del Altés. Conseguir hacer una fotocopia era la bomba. Y mira, te llegaba una cinta de cassette regrabada de otra cinta y aquello se escuchaba fatal, pero así descubrías a Rampal a Nicolet y a el nuevo rey de la época: Galway. Recuerdo en aquellas primeras flautas que tuve, ponerle gomas porque los pines se rompían y las llaves no regresaban a su sitio. Recuerdo también, junto con mi profesor Alberto Corrales, para enzapatillar la flauta, reutilizar las viejas. Como ya estaban rotas y con el fieltro muy marcado teníamos que darle la vuelta y con algún material que ni se sabe de donde venía, forrarlas nuevamente. Después de horas y horas aquello sonaba de aquella manera, pero con eso mismo te ponías a tocar Prokofiev. Cuando hay ganas todo es posible.

– Tres cosas que te llevarías a una isla desierta.

C- Mi familia y mis amigos (eso es un lote, así que eso es solo una cosa), un buen kit de herramientas para fabricar instrumentos musicales (es importante que la isla tenga bambú) y la casa del viejito de “Up” con su maquinaria de globos para volar y todo.

– Tus compositores favoritos

C-Son muchos: Bach y todo su entorno de hijos y alumnos; me gusta mucho el jazz y con el, las improvisaciones de Paquito D`Rivera. Paquito es todo un tratadista del fraseo y eso es otra manera de componer. El mundo sonoro de Pat Metheny, la música italiana del XVII con sus Castello y Frescobaldi…oye y meterse en un foso y escuchar a Puccini desde dentro es otra historia ¿eh? ahí hay una orgía de sensaciones increíbles. Y me gusta Les Luthiers y no me lo has preguntado pero me flipa como toca Azzolini.

– Para estar cómodo por casa

C- En invierno gin tonic y chimenea, en verano ron y como vine al mundo.

– ¿Qué flauta te gustaría tener?

C- Ni idea, creo que pronto me pasaré a la madera integral.

– Una pesadilla

C- Cuando terminé mis dos años de servicio militar en Cuba, la pesadilla era que de pronto estabas de nuevo en el cuartel. Cuando llegué a España, durante años soñé que regresaba a Cuba y no podía salir. Por lo visto es una pesadilla muy común entre los emigrantes. Y la pesadilla de las pesadillas era regresar a Cuba y encima al servicio militar. Como para hacerse pis vamos.

– ¿Crees en los fantasmas?

C-Si, hay mucho fantasma por ahí que va de divo.

– Un secreto para la humildad.

C- Disfrutar de lo que hace la gente con talento, los que tienen un don son la mejor lección de humildad para la vanidad de mucho de los mortales.

– Te gusta afeitarte todos los días?

C- Ahora que me van saliendo más canas empiezo a hacerlo más a menudo, lo malo es que te pica y hay que tener cuidado de no rascarse en público…¿Te referías a eso, no?…

– Una anécdota curiosa en tu vida musical.

C- Te sitúo: Año 93 o por ahí…concierto matinal de domingo con la Sinfónica de Cuba. El concierto empezaría con Semiramide y yo tocaría el piccolo, que como sabes es importante en esa obertura… pues antes de eso mi despertador se quedó sin cuerda y no sonó. Me desperté y eran las tantas, me vestí directamente con el frac y con el atravesé la Habana y ni sé como llegué al teatro (Cuba sin dólares es cero taxi, cero transporte…) Cuando llegué el director ya tenía las manos en alto decidido a no esperar mas por mi. Me metí corriendo al escenario y el director, con muy buen sentido del humor, empezó a aplaudirme y a continuación la orquesta y luego el público. Yo acepté el aplauso de buen grado, dediqué una reverencia a todos los que me aclamaban y me senté a tocar. La overtura salió de maravilla.

– Un par de defectillos.

C- ¿A que te refieres? No sé que quieres decir con eso de “defectillos”…

– Te cuesta soportar…

C- Esa persona que habla y dice pero no hace, al contrario , destruye y agria los colectivos, la espontaneidad, lo natural…y para aliviar su mediocridad no tiene reparos en humillar y amargar. En los claustros de profesores casi siempre hay uno de esos.

– Una manía

C- Es armar la flauta y durante un buen rato comprobar una y otra vez la alineación de la embocadura con respecto de las llaves.

– Deporte de riesgo o Las Piezas Breves de Mouquet.

– Los estudios de Altés manteniendo el equilibrio en un solo pie.

– ¿Hubo en tu vida un antes y un después de conocer la respiración de diafragma?

– ¿Sabes que me encantó eso que dijiste en el curso que diste en nuestro conser? ¿Eso de que eras un agnóstico del diafragma? Yo estoy esperando el Mesías.

– Un hobby

– Inventar en la cocina, no suelo seguir recetas.

– Ya sabemos que eres famoso en Ciudad Real porque solo ves programas culturales en la televisión, pero verídicamente ¿que sueles ver?

– Poca, muy poca tele. No me interesa, aunque me encanta “Pingüinos de Madagascar” y “Bob esponja”.

– Una persona que ha influido mucho en tu vida.

No no, son muchas, no es justo que señale solo a una. Hay muchas personas que me han aportado y me aportan…pero venga, te digo que mis padres y mi profesor Alberto Corrales fueron determinantes en mi adolescencia. A ellos les debo muchísimo.

– Una situación que te estrese

– Cuando estoy de público y les toca tocar a mis alumnos o a mis colegas o a mis hijas.

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Con mis alumnos: Verónica Rodríguez, Verónica García, Sandra Martín y Álvaro de Gracia

– Si volvieras a nacer…

– ¿Si volviera a nacer? ¿Te imaginas nacer en Marte?

– ¿Torremolinos o Mónaco?

– ¿Cantabria? ¿Salvador de Bahia? ¿Roma?

– Obras que no te gustan para flauta.

– El circo ese de los flautistas románticos del XIX con notas hasta en los silencios.

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– Un perfume de hombre

– La ginebra.

– ¿La bolsa o la vida?

– La bolsa de la compra está muy cara ¿no? Yo la vida no la doy.

– Una ilusión

– Tocar ese trío de Hoffmeister, el del cuco, la gallina y el asno con mis hijas. Yo haría de asno claro.

– Una pijada que te has comprado.

– Tengo dos steel drums en mi estudio que suenan que te cuentan un viaje. Cuando estudio la flauta resuenan continuamente y armamos un romance que no veas. A veces mi flauta le llora gotas de agua y al abrazarlas los steels, aquello se convierte en la imagen de una peli.

Mira, tal vez esa pueda ser otra ilusión, poner imágenes a la música.

– Serías más feliz si…

– No sé, ya soy feliz. Déjame como estoy.

– ¿Crees que este mundo tiene solución?

– Aunque parezca que no, yo creo que sí hemos mejorado con respecto a siglos atrás y eso a pesar de que siguen las guerras, los odios y muchas historias truncadas. Es parte del instinto animal que tenemos y la carrera por la supervivencia en la que estamos inmersos. Son años y años de evolución y cuesta despojarse de eso. Si lo miras con perspectiva creo que es así, que tiene solución, pero si te acercas irremediablemente te embauca lo cotidiano y entonces no se puede estar tan seguro. Es que ya somos capaces de autodestruirnos y ahí lo cosa se pone fea. Hay que seguir haciendo música tigre, hay que amansar a las fieras.

-Un epitafio

– ¿A que difunto tenemos que honrar? Vive y deja vivir, diría yo.

– Algo que quieras decir a los amigos de Bricoflauta

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Mirando hacia otro lugar, o no.

 

– Pues que se bricoflautéen. A veces necesitamos un poco de esta mirada de reflexión para no ofuscarnos en esta espiral de flauteo continuo. La flauta es un medio, no un fin y creo que debemos utilizarla para repartir sonrisas.

 

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