I Encuentro nacional de Flautistas ..

Los flautistas somos un grupo antisocial por “antoniomasia”  que nos encanta la crítica fácil y poco constructiva. La prueba evidente de que Dios existe es que con tanta lengua viperina, es un milagro que salgan flautistas hasta debajo de las piedras cuando deberíamos ser una especie en peligro de extinción, junto con el Rinoceronte de Java o el Mono Chilindrón.

Hay flautistas por todas partes, hay flautistas hasta en los conservatorios de música y parece mentira que sigamos pensando en este reducido grupo de “mercenarios de los tubos trasversales” a la hora de preparar un recital cuando sabemos que la mayoría  (93,78 % según la última encuesta del Grupo Sisma) cuando escuchan una flauta, escuchan solo una flauta.

¿Dónde está la música? , ¿estará en  “Cuarto Milenio” o en el “Baúl de los Recuerdos”?

Te propongo un ejercicio:

-Deja de pensar en los flautistas.

2º (bis) Deja de pensar en los flautistas

-Deja de pensar como un flautista

-Visualiza mentalmente el público que puede haber en un concierto de flauta…

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¡Eureka!. Habrás comprobado que hay hasta personas que no saben lo que es un tubo con “bujeros” que se toca de lado!. La mayoría de los terrícolas que asistirán a tu recital  les dará  igual que hayas tocado el sib con el pulgar o el fa# con el coxis, que el  stacazzo en el Re grave te haya costado sudor y lágrimas, que muevas los labios en las octavas o que tu prima esté de parto.

Si fueras tú el espectador de tu concierto y no tocaras la flauta ¿qué te gustaría escuchar en un poco más de una hora que puede durar un recital?.  Creo que en el fondo de lo que se trata es de que tú te diviertas y muestres lo mejor de tí a un público que ha decido emplear su preciado tiempo en  ir a escucharte y que  está predispuesto también a divertirse.

¿CÓMO PROGRAMAR TU CONCIERTO?

Hay tantas formas de hacerlo como flautistas en el paro pero te aconsejo que a la hora de hacerlo, no pienses sólo en ti, pues es posible que tus ganas de demostrar a los demás tu solvencia y virtuosismo, acabe con un suicidio colectivo por sobredosis de Piktolines. Esta idea quizás te pueda ayudar: nuestro programa musical debe estar basado en los tres grandes pilares que deben sustentar la vida de un flautista: AMOR, MÚSICA Y BUENOS ALIMENTOS

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La cocina, el amor y la música hacen una simbiosis perfecta, ya de eso sabían mucho los romanos y los griegos, y la combinación de ambas  logran un entrelazado perfecto y armónico que te pueden dar las claves idóneas para idear un programa en el que tu abuela, tu amigos, tus desconocidos de facebook e incluso tus enemigos sin derecho a roce, te coman a besos y pasen una tarde divertida.

La base del éxito es hacer de cada momento una gran celebración y qué menos que el día de nuestro recital programemos nuestro repertorio como el que elabora un estupendo menú culinario.

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-MENÚ DEGUSTACIÓN BRICOFLAUTA-

Observarás que está confeccionado siguiendo una linea “clásica” pero su finalidad es darte algunas pautas a la hora de elaborar tu propio menú. Es posible que la tu línea siga más un plan más “Hister-Ferneyhough”, “Friki-Baroque”, “Choni-Vanguard”, “Jolivet-Man”, o incluso, seas un enamorado de Poulenc. No importa el disfraz que lleves puesto, lo importante es que te centres en hacer un cóctel musical donde todo el mundo esté dispuesto a repetir la experiencia, incluido tú.

1ª PARTE

APERITIVO: JAMÓN IBÉRICO, GAMBAS DE HUELVA A LA PLANCHA Y UNOS MONTADITOS DE FOIE CON ANACARDOS.

Para la elección de los aperitivos no hay una regla única pero te aconsejo que vayas a productos sencillos, de calidad y que gusten hasta a los niños con alergia al gluten.

Debe ser una obra corta y atractiva, es la obra con la que vas a “abrir boca” y romper el hielo. Elige una pieza que “no llene en exceso” y que desprenda “frescura” y vitalidad”, que te ayude a “aterrizar” y sobre la que tengas un cierto control, incluso teniendo sobredosis de “energía creativa” (En la Pedagogía HD no existe la palabra “Nervios”).

OBRA: W.A MOZART… SONATA EN FAM KV.13 – ALLEGRO.

PRIMER PLATO: “LOMOS DE CABRACHO CON SALSA DE LANGOSTINOS”.

Ya con los pies en la tierra y con las fuerzas al 100 por 100 puedes afrontar una obra importante musicalmente.

OBRA:  J.S BACH…SONATA EN SOL MENOR BWV 1020.

SEGUNDO PLATO: “CONFIT DE PATO A LA ORANGE”.

Hemos entrado en plena faena y debemos presentar  un plato virtuoso, brillante y de gran elaboración donde lo demos todo. Debe ser una obra que nos deje la miel en los labios y deje a los comensales con ganas de seguir disfrutando de la mesa en la segunda parte de este festín.

OBRA: CH.M WIDOR: SUITE

2ª PARTE

La segunda parte de este gran banquete debe ser más ligera que la primera. Ya tenemos a todos los comensales con el estómago contento  y nuestro ánimo está en el punto más álgido.

TERCER PLATO: CREMA DE CANELA, FRUTOS ROJOS Y MERENGUE ITALIANO

Es el momento de pasar a los sabores exóticos y afrodisiacos para cambiar el rumbo de la fiesta. Elige una obra en la que puedas poner a flor de piel  tu sensibilidad,  tus ideales, tu espíritu luchador por los desfavorecidos,  tu vena romántica cuando sale la luna llena en el mes de agosto de un año impar.

OBRA: M.RAVEL..PIEZA EN FORMA DE HABANERA.

CUARTO PLATO /POSTRE: TARTA BIZCOCHADA DE MANGO CON CHOCOLATE BLANCO.

Debe ser el platillazo final ,donde hay que procurar que los niveles de azúcar y hormonales en sangre suban hasta el límite. Una obra basada en temas de una ópera conocida será perfecta para acabar con un buen sabor de boca.

OBRA:  F.BORNE..FANTASÍA BRILLANTE SOBRE “CARMEN”.

CAFÉ, PURO Y BOMBONES: no es muy saludable  atiborrarnos de bombas calóricas después de tan suculento banquete; para los bises es conveniente un “piscolabis” con sabor y humor pero en poca cantidad, algo divertido y que ponga la guinda al concierto. Alguna pieza latinoamericana del álbum de Trevor Wye  podrá servir  de broche de oro. Si notas que gusta al público, es mejor que no insistas en hacer un concierto monográfico sobre  el folklore andino, es mejor que tus comensales no se empachen y se queden con ganas de quedar para otra comida.

Ya con la mesa recogida, llega el mejor momento. El estómago lleno, los oídos bien regados y, como buen flautista, los bolsillos vacíos qué mejor que los gin-tonics en el pub de la esquina los paguen tus colegas. ¡Te lo mereces!

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