ANTONIO PEREZ

El mundo está cada vez más deshumanizado y lleno de despropósitos, ¿ los domingos se te hacen cada vez más cortos, tu chati te ha cambiado por un “metrosexual” bilingüe, no entiendes ya ni a tu  lavadora porque los libros de instrucciones vienen en portugués y chino,  y hasta es posible que tus mejores amigos sean el navegador del coche, los expendedores de tabaco y los cajeros automáticos?…

   ¡¡No todo son malas noticias amigo!! en esta bio-ensalada  de crisis económicas, existenciales y diafragmáticas  se agradece enormemente encontrarte con la calidez humana ,el sentido del humor  y el buen hacer de Raúl Pérez, para los amigos, Raúl Pérez.  Su código ético: “Sé humano, haz un buen trabajo y no entres en dimes y diretes” (muy propios de esta profesión propensa a la envidia y a los estiramientos egocéntricos donde, por regla general, no se suele reciclar la basura psicológica). Es un placer tener aquí a un GRAN AMIGO y a un GRAN PROFESIONAL. Por cierto,  el “Día HD”  me tienes que cambiar una zapatilla…y esta vez las cervezas las paga Agapito Miramachu.

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RAÚL PÉREZ POR MAGDALENA MARTÍNEZ : La primera vez que llevé mi flauta a Raúl no lo conocía personalmente, ni conocía su taller y reconozco que pensé: que pequeño lugar y que pocos artilugios sofisticados que ves en fotos de talleres grandes, así que en sus manos encomendé mi tesoro, con cierto temor. Pero acerté, y aunque siempre se lo pongo difícil (nunca le dejo margen para que trabaje tranquilo, siempre lo agobio pasando en el último minuto antes de un compromiso, etc…). Raúl, con sus manos y su paciencia, es suficiente para que yo le lleve mis instrumentos, confiando en su trabajo. ¡Ah¡, y además con buen humor y tarifas “anticrisis”.

LA ENTREVISTA

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Para la gente que  quiere conocerte mejor ¿nos podrías contar algo de tu vida?

Nací en Mislata, un pueblo de Valencia en el que, como en todos los pueblos de La Comunidad Valenciana, hay una banda de música. A  los 12 años ingresé en ella y la verdad es que entonces los niños no teníamos la cantidad de obligaciones,  ni actividades complementarias que tienen hoy. Era tan sencillo como que al salir del colegio, recogías la merienda y el instrumento y te ibas a la Escuela de Música, donde te encontrabas con tus amigos y, además de estudiar,   jugábamos y volvíamos loco al Director ( D. Roberto Sáez ).Este era el único profesor que tenía la escuela y todos los días nos repasaba” la lección” que englobaba tanto la de solfeo como la de instrumento.

Esto que ahora suena como “ las batallitas del abuelo” , en realidad no hace tanto tiempo ¿o sí?.

Después pasé al Conservatorio de Valencia  para estudiar con D. Jesús Campos, y antes de terminar aprobé como  músico Militar en Córdoba, en el año 1977. Allí estudié con D. José Timoteo. En 1983 aprobé  de Profesor de flauta para la Junta de Andalucía y me quedé definitivamente en Córdoba. En el curso 88/89 me trasladé al Conservatorio de Valencia donde continué con mis clases.

Como mecánico-instrumentista, fue en el año 1990, cuando decidí cambiar lo que en principio fue una afición por una dedicación más profesional. En ese año visitó Valencia Bunchichi Natsuki, prestigioso Maestro artesano y creador de las flautas que llevan su nombre. Fue él quien me animó y enseñó los secretos técnicos sobre el instrumento. Desde entonces no he dejado de trabajar e investigar en este campo, reparando y manteniendo las flautas de numerosos profesionales de toda España.

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 En 1982 a la edad de 24 años fuiste profesor en el Conservatorio Superior de Córdoba ¿qué recuerdos tienes de esa época?

Córdoba la recuerdo como mi segunda casa. Me fui allí con 18 años y por lo tanto mi juventud la pasé allí. Comencé como músico militar, luego oposité  y pedí como destino Córdoba. Era un conservatorio con mucha tradición en instrumentos como la guitarra y el piano pero no así en instrumentos de viento como la flauta travesera. Quizás ha sido la mejor época de mi vida: no contaba con mucha  experiencia pedagógica, tenía  23 años, pero era la fuerza y la ilusión de empezar un andadura que partía casi desde cero lo que me motivaba cada día y lo que contribuyó a que el ambiente  fuera fantástico.

Mis recuerdos de esa época son imborrables. Además de buenos alumnos dejé allí grandes amigos. Cuando miro hacia atrás me siento realmente orgulloso de ver como muchos de los alumnos que empezasteis conmigo os habéis labrado un futuro como flautistas, bien en la docencia o en la interpretación. Y con todos guardo una relación entrañable.

Allí también tuviste la oportunidad de estudiar con D.José Timoteo Franco, ¿qué recuerdas de él?

Fue un privilegio trabajar con un profesor de esta envergadura. Era una persona que se preocupaba muchísimo por el alumno; tenía claro que lo que sabía tenía que trasmitirlo de una forma clara para que tú lo entendieras.

Se tomaba muy en serio su profesión y como anécdota, recuerdo que cuando se retransmitía un partido importante de fútbol donde jugaba la selección española los demás instrumentos dejaban de dar clase para poder ir a verlo y D.José Timoteo nos decía que su clase era “sagrada” y que a él no le interesaba el fútbol.

Los “Ejercicios y Estudios para Flauta sobre la Escala Exátona” que él escribió me parecen muy interesantes y en la actualidad los sigo trabajando con mis alumnos. El manuscrito de este libro, que él me regaló, me parece una obra de arte por la forma y la delicadeza con la que lo escribió. También conservo  todos los ejercicios que él escribió de técnica: ejercicios para el dedo meñique, arpegios y escalas, etc. Era un hombre muy meticuloso a la hora de escribir sus ejercicios y llama poderosamente la atención la forma tan perfecta en que los escribía.

YO

 En 1988 te trasladas al Conservatorio de Valencia. ¿Notaste mucho contraste  en la forma de trabajar con el Conservatorio de Córdoba?

En Córdoba comencé a trabajar con 5 alumnos y acabé con 25. La forma de dar la clase estaba muy estructurada: había un tiempo para trabajar la técnica, los estudios y las obras. Al llegar a Valencia el cambió fue abismal. Me encontré con 64 alumnos matriculados conmigo, por la tanto la forma y el concepto en la manera de dar clase cambió totalmente. Las clases se daban muy rápido, duraban de 5 a 10 minutos, pero debido a la estructura que existe de Sociedades Musicales en toda Valencia, el alumno en general, tenía una formación musical más elevada Esto compensaba la escasez de tiempo.

En Córdoba era un reto empezar con el alumno desde cero hasta que terminaba. Afortunadamente hoy en día  los nuevos planes de estudios exigen que el alumno tenga una hora de clase y eso cambia todo el concepto de la educación musical. Evidentemente hoy en día, igual que antes, sigue habiendo alumnos con los que tres cuartos de hora sería más que suficiente para dar una clase y otros con los que harían falta tres horas más.

¿Cómo ves el nivel pedagógico actual con respecto a la flauta aquí en España?

Las cosas han cambiado mucho en los últimos años. Cada vez hay más nivel en cuanto a la interpretación flautística pero creo que todavía es una asignatura pendiente el encontrar un buen profesor, una persona que tenga clara su vocación y la forma de afrontar la enseñanza Creo que gran culpa de ello la tiene la idea tan generalizada de que tenemos que ser  grandes intérpretes. Desde hace mucho años la pedagogía se ha enfocado erróneamente a formar al mejor instrumentista y no siempre el mejor instrumentista es capaz de transmitir sus conocimientos al alumno. Sí que es positivo el que hoy en día podamos escuchar a grandes flautistas de nuestro territorio y eso evidentemente hace que la motivación crezca en los alumnos. En mi opinión, los que nos dedicamos a la enseñanza, debemos cultivar en el alumno la vocación por un modelo de pedagogía que va más allá de transmitir simplemente conceptos y que debería ir más enfocado a cómo se transmiten esos conceptos. Es necesario que el alumno vaya encaminado hacia este punto sin por ello dejar de lado la interpretación. Creo que lo ideal sería que  interpretación y pedagogía coexistieran para formar profesores más completos.

RAÚL PÉREZ.TALLER DE MECÁNICA Y MANTENIMIENTO

 Fue aquí en Valencia donde empezaste a escribir algunos libros sobre la pedagogía de la flauta. Cuéntanos como surgió la idea.

Al llegar a Valencia surgió la idea entre los tres profesores de flauta : Mª Dolores Sanz, José Mª Saez y yo.En principio decidimos esc.ribir un libro destinado a los alumnos principiantes que se tituló “Flauta Amiga” y más adelante colaboré en la creación de la serie “Flautissim”. Flautissim es fruto del  “Seminario Valenciano de la Flauta” que estaba compuesto por  prácticamente todos los profesores de flauta de la Comunidad Valenciana y que nació con la intención de aunar criterios a la hora de enseñar y de dar clase. El objetivo era que todos los profesores tuviéramos la misma metodología, la misma programación y los mismos objetivos pedagógicos para que el alumno llegase al Conservatorio Superior con una serie de objetivos comunes cumplidos. La creación de este seminario ha sido muy positiva para todos no sólo por la creación de libros sino porque seguimos reuniéndonos para compartir nuestras experiencias docentes y para agrupar a los alumnos de flauta en diferentes encuentros que realizamos.

Flautissim nació porque en general no nos gustaba como estaban estructurados la mayoría de libros. Seleccionamos lo mejor de cada uno teniendo en cuenta las necesidades reales de los alumnos de Enseñanza profesional. En esta serie de 6 libros todo está muy claro y ordenado: existen diferentes ejercicios que preceden al estudio melódico donde se trabajan distintos aspectos técnicos como sonido, vocalizaciones, afinación , etc para que de esa forma se llegue al estudio con una base más sólida y los problemas concretos del estudio estén ya trabajados .

A día de hoy el  “Seminario Valenciano de Flauta” sigue en marcha y estamos preparando para el mes de marzo un encuentro de alumnos de enseñanza elemental y profesional.

– ¿Cómo comenzaste en el mundo de la mecánica de la flauta o “fluthería”, como llaman algunos?

Recuerdo que de niño me trajeron los Reyes un coche de juguete que iba sólo y evitaba los obstáculos. Duró entero ½ hora porque al rato ya lo tenía todo desmontado para ver como funcionaba. Lo que no recuerdo es si alguna vez volvió a funcionar.

De siempre he tenido mucha curiosidad de cómo y por qué funcionan las cosas. Con la flauta me ocurría igual y cada vez, con más frecuencia, mis compañeros y alumnos me pedían que les ajustase su instrumento. Al principio eran pequeños problemas . Cuando no era capaz de resolverlo acudía a otros técnicos a los que observaba. Con el tiempo la curiosidad por aprender más aumentó y con la ayuda de mis flautas, que han sido mis conejillos de indias, fui adentrándome en este campo. Mas tarde fui trabajando con profesionales altamente cualificados con los que he ido formándome.

 El ser flautista ¿te ha facilitado esta labor de mecánico?

Sin duda alguna. Yo empecé porque soy flautista, si no, creo que nunca hubiera conocido el mundo de la mecánica de la flauta. Lo que sí estoy seguro es que si no hubiera sido flautista me hubiera dedicado a reparar otros instrumentos porque me atrae muchísimo el mundo de la luthería.

El ser flautista me ha ayudado a conocer a fondo el instrumento y sobre todo a poder probar con detalle todas las flautas que he reparado y detectar todos los problemas sutiles que aparecen durante la reparación de una flauta. Hay que tener en cuenta que a diferencia de otros instrumentos, en la flauta cualquier pérdida por muy pequeña que parezca influye notablemente en el sonido. Tocar la flauta me ha hecho tomar conciencia de lo importante que es para el  intérprete el tocar con  comodidad y con una perfecta sincronización  con el instrumento, sin tener que estar pendiente de si funciona bien  o no todo el mecanismo de la flauta.

Yo trabajo siempre pensando que el instrumento es una parte más del flautista y que por lo tanto debe contribuir al cien por cien a la interpretación musical. Si tu mente deriva una mínima parte de la energía a pensar en que una llave no cierra bien , o si suena demasiado tal llave, etc, es evidente que ello conlleva al intérprete a estar descentrado de su cometido principal que es la interpretación.

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Una parte muy importante de la flauta y que ha evolucionado mucho en poco tiempo es la zapatilla. ¿Qué opinas de las distintas zapatillas que existen en el mercado?

La zapatilla ha evolucionado mucho. Al principio era sólo un trozo de cartón, un fieltro con un cierto grosor y luego unas capas de piel. Las zapatillas actuales siguen manteniendo el mismo principio pero lo que ha cambiado muchísimo es el grosor y la calidad del fieltro. Por supuesto que siguen existiendo zapatillas como las de antes y que se siguen utilizando en flautas de baja calidad. El problema de estas zapatillas es que la humedad les afecta mucho en cuanto que se desforman y no acaban de cerrar completamente.

Para mi, las mejores zapatillas son las de Straubinger y las de Muramatsu. Ambas son muy parecidas y están compuestas por un fieltro altamente prensado y de muy buena calidad Las diferencia su base: la Straubinger es de plástico y las de Muramatsu es de metal. Al ser un fieltro muy delgado prácticamente no existe absorción de humedad por lo que es una zapatilla  muy estable y su cierre es perfectamente  hermético.

¿ Influye este tipo de zapatillas en la calidad del sonido?

Evidentemente, las zapatillas de este tipo (Straubinger y Muramatsu) ofrecen una respuesta inmediata ya que al no tener demasiado grosor el fieltro, éste no absorbe las vibraciones del sonido. Es mucho más fácil la emisión del registro grave en las flautas que llevan este tipo de zapatillas.

El único inconveniente de estas zapatillas es que cuando hace frío  suenan más que las “normales” cuando se percute la llave con el oído y esto es debido a que tienen una base rígida de plástico o metal. Para evitar este efecto es conveniente tener el interior del mecanismo muy bien engrasado para que amortigüe mucho mejor las vibraciones producidas por el impacto.

Has tenido una formación muy completa ¿cuál ha sido la fuente que más te ha influido en la forma de trabajar?

Aunque los consejos de Kaoru Noda, técnico de Muramatsu han sido muy importantes en mi formación, realmente, la primera persona que me influyó notablemente fue el maestro  Bunchichi Natsuki. creador de las flautas que llevan su nombre, con el que participé como técnico colaborador y asistente durante las Workshop en los años 1990 y 1999. El consejo más importante que me dio y que sigo manteniendo al día de hoy es PACIENCIA, PACIENCIA Y PACIENCIA. Me decía que utilizara el tiempo que fuera necesario para trabajar sin forzar llaves, sin hacer movimientos bruscos. Me recomendaba que si hacia faltaba desmontar una pieza treinta veces para adaptar una zapatilla que lo hiciera y si la zapatilla no se adaptaba bien que la tirara y pusiera otra nueva. Me recomendaba que no realizara algunas de las prácticas  que se hacen hoy en día de una forma bastante generalizada como el de calentar una zapatilla para que asiente bien en el oído pero que no es muy recomendable pues también se acorta la vida de la zapatilla.

Después de 30 años de experiencia he aprendido a que la mejor reparación es la que se hace con los materiales originales de la flauta. Existen sucedáneos en el mercado que abaratan el coste pero que en mi opinión no tienen la misma calidad que  los materiales originales.

También para mi fue  muy importante el colaborar  con las firmas Boosey & Hawkes ( Inglaterra ) y W. Schreiber ( Alemania ) desde Julio de 1999 hasta el año 2005 como técnico reparador de flautas.

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 A nivel de mecanismo ¿qué diferencia ves entre las flautas americanas y las japonesas?

Los americanos han evolucionado mucho el instrumento a nivel de afinación y de sonoridad. Existen muchas marcas en el mercado y la verdad es que todas tienen un nivel muy alto: Brannen-Cooper, Lillian Burkart, David Williams, Powell, Haynes, David Straubinger…cada una tiene sus características particulares en cuanto a sonoridad y afinación pero para mi hay marcas que destacan a nivel mecánico como Brannen-Cooper, Powell o Miyazawa ya que han adoptado uno de los sistemas mecánicos más perfectos y es el sistema Brögger. La flauta americana tiene en general un timbre más abierto que la flauta japonesa pero hoy en día es posible cambiar el sonido de una flauta cambiando  simplemente la cabeza de la flauta.

Los japoneses han evolucionado mucho pero siempre dentro de una filosofía muy tradicional. Por ejemplo en la forma de sujetar la llave al eje, la mayoría de japoneses siguen el procedimiento tradicional del pin que atraviesa la llave y el eje. Sin embargo Powell ha adoptado un mecanismo Brögger.

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En un mecanismo convencional el eje gira constantemente sobre los pivotes al que va sujeto y por consiguiente hay un roce que a la larga provoca un desgaste y holguras, sin embargo en el mecanismo Brögger es la llave la que gira siempre sobre el eje que siempre está fijo por lo que no hay un rozamiento en los pivotes y por consiguiente no se producen holguras con el tiempo. Es un mecanismo que produce una respuesta muy rápida y además los muelles funcionan perfecta e independientemente sin tanta tensión ya que cada muelle actúa directamente sobre su llave.

Yo toco con una flauta Powell- Auromite 9K ya que tiene el sonido que siempre en buscado, la potencia de la plata y la proyección del oro, pero además con el mecanismo “Brögger”que en mi opinión es el más avanzado del mercado.

 – ¿Es importante que tanto el alumno como el profesional haga un mantenimiento del instrumento con cierta periodicidad?

Es fundamental que el instrumento se revise periódicamente, ya sea desde el más económico hasta el más profesional. En España es muy común la dejadez en este sentido y una gran mayoría de flautistas llevan su flauta al mecánico cuando ya están en la fase de “articulo mortis”.  Me sobran dedos de las manos para enumerarte los profesionales que hacen un mantenimiento adecuado de su instrumento y resulta curioso que somos capaces de gastarnos 20.000 o 30.000 euros en un instrumento y nos cuesta  gastarnos 150 euros en engrasarlo una vez al año.

Hay que tener siempre la precaución de tener el instrumento bien engrasado, es aconsejable hacer esta operación cada 12 o 15 meses y no esperar a realizar esta operación cuando una llave se queda enganchada, pues esto sería un síntoma de que el óxido ya ha empezado a hacer su efecto por lo que se convertiría en un problema crónico. Las zapatillas también conviene revisarlas y cambiarlas cada dos o tres años pues aunque aparentemente pueden estar bien, los fieltros se deforman, pierden su homogeneidad inicial y acaba afectando incluso a la producción del sonido. ¿Cuantas veces hemos oído decir que la flauta suena la mitad que cuando estaba nueva o recién enzapatillada?. Yo lo compararía con el cambio de neumáticos en un coche, es decir, no hay que esperar a que el dibujo del neumático desaparezca para cambiar de neumático, hay que cambiarlo cuando el neumático haya perdido su elasticidad y agarre inicial aunque tenga todavía dibujo.

Lo más importante de todo, y eso me lo comentó Kaoru Noda técnico de  Muramatsu, es que tu instrumento lo repare siempre una persona de confianza. Hay gente que se aventura a reparar o enzapatillar sin ninguna formación y lo mismo se aventura a coger una flauta de 200 euros que de 30.000 euros. Todos los problemas mecánicos de un instrumento tienen reparación pero la reparación más difícil es la que antes ha manipulado un “manazas”.

 -¿En qué actividad te sientes más realizado: como músico, como profesor o como mecánico?

Para mí tocar es muy importante, forma parte de mi vida y yo llegué a la mecánica después de ser músico. Disfruto cuando toco en las clases o en la orquesta. La mecánica al principio fue un hobbie y aunque hoy en día es parte de mi trabajo, puedo considerarlo casi una terapia de relajación. Soy feliz cuando estoy apretando un tornillo, cuando estoy concentrado soldando una pieza o calzando una zapatilla. Si no me hubiera dedicado a la mecánica me hubiera dedicado a hacer cualquier trabajo manual que implicara estar muy concentrado: barquitos de madera, mariposas de papel o puzzles.

Periódicamente realizas cursos donde los alumnos aprenden de forma básica conceptos sobre el mantenimiento de la flauta ¿ nos puedes hablar un poco de ello?

Los cursos no van dirigidos a formar profesionales, si no que están diseñados para que cualquier flautista aprenda lo más básico en lo referente al mantenimiento de su instrumento. En general, el curso trata aspectos como los pasos a seguir para el montaje y desmontaje de una flauta, montaje básico de una zapatilla, etc. Tengo que remarcar que el hacer un curso de este tipo no habilita a la persona para que repare una flauta y la enzapatillé, simplemente son nociones básicas de “primeros auxilios”. Es como si una persona aprende unos conocimientos básicos para atender a un herido pero ello no le capacita  a realizar una operación quirúrgica.

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Si alguien está interesado en hacer un curso de mantenimiento, puede encontrar toda la información visitando mi blog: raulflautas. Los últimos cursos que he hecho han sido en colaboración con la firma “SANGANXA” de la cual soy su técnico reparador en flauta.

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Desde Bricoflauta queremos agradecer tu colaboración y decirte:¡ Hasta siempre!

P.D: no te olvides llevarte la zapatilla “Straubinger” que me tienes que cambiar.

 

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