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Es fácil tocar un instrumento musical: todo lo que tienes que hacer es tocar la tecla correcta en el momento adecuado y el instrumento suena      J.S. BACH                       

Las exigencias del estudio personal son particulares en cada flautista según el nivel y la situación en la que se encuentra en un momento determinado. Muchos flautistas dividen su estudio en parcelas donde la “técnica” (mal entendida) y la música están totalmente separadas. En muchas ocasiones he oído preguntas como :¿cuánto tiempo debo dedicar a estudiar escalas?, ¿cuántos ejercicios de sonido sería aconsejable que hiciera al día?, etc,etc…como si el estudio diario se tratara de una coctelera que después de mezclar todos los ingredientes cuidadosamente medidos, obtuviésemos el licor perfecto, la mezcla perfecta para hacernos “perfectos”.

La “TÉCNICA” es el arte por el cual  cuerpo y mente colaboran en la consecución de lo que visualizamos y creamos mentalmente. La mente visualiza lo que quiere oír y a través de la consciencia de nuestro cuerpo materializamos esa imagen. Creamos imágenes, creamos ideas…la creatividad es innata en todos los seres humanos , “viene de serie” cuando nacemos, y la verdadera “técnica” es aquella que viene a restablecer esa creatividad natural que ya poseemos y que hemos perdido con años y años de trabajo inconsciente y mal planteado.

DSCN6182Tener muchos ejercicios para trabajar diferentes cuestiones “técnicas” y un reloj para controlar el tiempo que dedicas a ello, sólo te garantiza que llegues a tiempo para comer y que tu atril se te quede pequeño.

 En no pocos casos los resultados que se obtienen en el estudio no son proporcionales al tiempo dedicado a esta actividad.¡ “Hay que trabajar más técnica si quieres avanzar”!, es una frase demasiado repetida que se malinterpreta con mucha frecuencia y que no pocas veces el flautista lo identifica con dedicar más horas “machacando” escalas y arpegios “sin ton ni son”, estudiar “notas tenidas” sin darte cuenta de que estás anclando todavía más tus problemas en el sonido o estudiar intervalos con diferentes ritmos con un escaso convencimiento de que realmente ese ejercicio sirva para algo, pero…¡como te lo han dicho!…, y además con el reloj muy cerca para cumplir exactamente la hoja de ruta en los tiempos determinados.

En más de una ocasión podemos tener la tentación de organizar nuestro estudio diario de flauta como el que cocina una receta de “pollo al chilindrón”:

RSCN6190 Existen muy buenas recetas para avanzar con el instrumento que no dependen del tiempo o de la organización del estudio.

– Se prepara la flauta a la 10:10 AM, tras 15’ de calentamiento con ejercicios varios previamente seleccionados y programados: 5 minutos de armónicos, 5 minutos de “golpes de diafragma duodenales” y 5 minutos del libro que me ha recomendado mi amiga “Choni” que está haciendo un posgrado.

– Trabajo escalas, arpegios y trapecios  …con distintas articulaciones, durante 1hora y 15 minutos. Cada día trabajamos tres articulaciones distintas para así, cuando acabe la semana, tenemos todas las articulaciones “contentas”.

– Tras 15 minutos de descanso y  diversos estiramientos que aprendí en un cursillo veraniego de “Técnica Alexander”, lucho contra un estudio melódico durante 1 hora.

– Y por último, ya con los labios y la lengua como un senegalés comiendo guindillas, machaco la obra durante otra 1 hora y 30 minutos.

TOTAL: 3 horas y 45 minutos de cumplimiento (CUMPLO Y MIENTO). A  esto hay que añadirle el tiempo que tardas en limpiar la flauta,  culpabilizarte (en la pedagogía HD se llama “LSD”, es decir, “latigazos sin descanso”) por no haber conseguido el nivel que deseabas y recuperarte del mal rato, total, unas 4 horas y media.

¿Cómo es posible que con todo el tiempo que le hemos dedicamos al estudio, muchos de los días nos podemos sentir frustrados y ansiosos, con la sensación de no conseguir nunca la plenitud que en el fondo anhelamos?. ¡Mañana será otro día! Y vuelta a empezar…

Tocar la flauta y sentirte pleno no depende de estudiar más o menos horas, más o menos escalas, trinos o sextas a 180 la negra. El tipo de objetivos  que buscamos en el estudio tienen una gran importancia en el progreso y en la búsqueda de la plenitud y la felicidad cuando tocamos la flauta. Puede ser que en algunas ocasiones hagamos un trabajo “disparatado e incoherente”, donde el objetivo, en la mayoría de los casos, inconsciente, sea realzar nuestra propia imagen de cara a nosotros mismos y de cara a los demás. Es decir, lo que en realidad nos importa (aunque no seamos conscientes de ello) es obtener una imagen “positiva” de nosotros mismos. En el fondo, puede importarnos muy poco el ejercicio en sí o lo que el ejercicio va a aportar a nuestra  interpretación.

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Por lo tanto, es necesario que un flautista conozca cómo funciona la mente y cuáles son los verdaderos objetivos que nos van a ayudar a progresar y a sentirnos felices.

Lo importante no es qué estudiar, sino, cómo estudiar los problemas que aparecen y que impiden desarrollar nuestra creatividad. Los flautistas somos muy propensos a intentar adoptar las recetas que a otros flautistas le funcionan. Conocer  estas herramientas pueden ayudarte a que tú descubras las tuyas propias y es aconsejable que nunca tomes al pie de la letra las descripciones técnicas de un flautista determinado, por muy venerable que sea, pues corres el peligro que éstas se conviertan en el “criterio universal” de lo que está bien y está mal. Todos tenemos una parte de nosotros mismos que se enamora con mucha facilidad de las fórmulas de los demás. Los modelos flautísticos no son malos, pero no podemos dejar que se conviertan en criterios inamovibles y que no dejen salir nuestro “verdadero flautista”.

¿Qué ejercicios debes estudiar? Es una pregunta  secundaria pues la “técnica” comienza en el interior. Yo preguntaría: ¿Cómo cantarías este arpegio?, ¿Cómo sientes el vibrato en esta frase?, ¿cómo bailarías este ritmo?. ¿Qué color de sonido tienes en la mente en esta frase?.¿Qué deseas expresar?, ¿Cómo cantarías estas terceras? (las de Mozart o las de Moyse, aunque, por supuesto, prefiero las de Mozart)…es aquí donde comienza el proceso verdadero de la “técnica” pues no podemos buscar nada en la flauta que no hayamos proyectado con anterioridad en nuestra mente. Ese sería el primer objetivo, si es que se puede llamar así y el segundo ponerse “manos a la obra”, empezar a dar una forma física a lo que hemos visualizado.

La concentración y el contacto continuo con uno mismo, son puntos fundamentales para abordar las soluciones técnicas. Toda la energía psíquica  que poseemos debe estar encauzada y dirigida al “Presente”, a lo que decidamos que debemos hacer en este momento. Este es el primer paso en la “técnica”,  para materializar una imagen musical que de momento sólo existe en la mente del flautista.

PON ORDEN EN TU CONCIENCIA Y SIGUE FLAUTEANDO

DSCN6187Establecer un equilibrio mental es fundamental para estudiar con eficacia la flauta.

La calidad de vida depende en gran parte  de lo que uno hace para ser feliz. Las emociones hacen referencia a estados internos de conciencia. Las emociones negativas como la tristeza, el miedo, la ansiedad o el aburrimiento producen “entropía psíquica” en la mente, es decir, un estado en el que no podemos utilizar eficazmente la atención para afrontar tareas externas como, por ejemplo, tocar la flauta, porque la necesitamos para restaurar un orden subjetivo interno. Las emociones positivas como la felicidad, la fuerza o la actitud alerta son estados de “negentropía psíquica”, porque al no necesitar la atención para rumiar pensamientos tóxicos a cerca  de nosotros mismos, la energía psíquica puede fluir libremente hacia cualquier pensamiento o tarea en que decidamos encaminarla.

Para entrar en un estado de “negentropía psíquica” en el estudio de la flauta, el tiempo  y la intensidad con que mantengamos nuestras METAS están en función de la MOTIVACIÓN. Es decir,  si estamos motivados durante el tiempo que estudiamos, nuestra energía psíquica estará encaminada al 100% en hacer lo que estás haciendo en ese momento; puede ser el estudio de un determinado pasaje difícil, la calidad del sonido en una nota determinada, la búsqueda de un punto de tensión en el fraseo…

Es importante, por lo tanto, aprender a proponerse metas que desarrollen la autoestima, pues en muchas ocasiones ésta depende del grado de expectativa del resultado. Un flautista puede desarrollar mucha infelicidad proponiéndose metas muy altas que producen una sensación constante de frustración y fracaso. Por lo tanto es muy positivo plantear en nuestro estudio diario metas a muy corto plazo, de esta forma nuestra energía psíquica se centrará rápidamente. APRENDER A MANEJAR LAS PROPIAS METAS constituye un paso y una habilidad muy importante para lograr un aprendizaje eficaz en el estudio de la flauta.

Por ejemplo, si estudias el libro de Marcel Moyse: “Gamas y Arpegios”, si no estás muy habituado a trabajar este tipo de libros de una forma fluída, te puede resultar fustrante plantear los ejercicios a una velocidad alta. Es mucho mejor comenzar con unos cuantos compases de un ejercicio y emplear toda tu energía psíquica, por ejemplo, en observar el movimiento del dedo meñique cuando pasa de do# a re (grave) y todas las tensiones que podemos generar a nivel corporal en este tipo de movimientos. Al trabajar de esta forma, en poco tiempo, la propia retroalimentación  que conlleva el trabajar concentradamente, te llevará a avanzar mucho más rápido de lo que te puedes imaginar.

Otro ejemplo de cómo se produce esta retroalimentación, lo puedes experimentar cuando simplemente OBSERVAS cómo emites la columna de aire cuando centras toda tu atención en un simple compás de un ejercicio sobre el sonido o sobre  unas cuantas notas de una melodía que te gusta y que contiene material interesante para trabajar el sonido. Es mucho más efectivo la OBSERVACIÓN durante unos minutos  que el trabajo programado de ejercicios más extensos que nos llevan a plantearnos inconscientemente que la meta es el ejercicio en sí y no lo que queremos conseguir en nuestro color o en otra característica de nuestro sonido. Por ejemplo, resulta muy efectivo para el sonido,  trabajar el principio del “Cantabile et Presto” de G.Enesco para conseguir el color que visualizo en mi mente, en esa tesitura del registro grave. Es sorprendente cómo imaginando ese color dentro un marco musical, se trabaja de una forma mucho más rápida y efectiva.

En definitiva, es muy recomendable para cualquier flautista que desee avanzar con su instrumento y ser al mismo tiempo feliz, tener en cuenta dos premisas:

1.-  EL OBJETIVO FUNDAMENTAL EN SÍ NO SON LAS METAS SINO QUE LAS METAS PONGAN ORDEN A NUESTRA CONCIENCIA PARA PODER CONCENTRARNOS EN TOCAR LA FLAUTA. Estas metas son las que logran focalizar la conciencia, es decir, las que logran que nos concentremos en lo que estamos haciendo en cada momento.

2.- VISUALIZAR INTERIORMENTE LO QUE QUEREMOS OIR EN EL INTRUMENTO. El sonido, la articulación, el fraseo, el vibrato…, nace primero en nuestra mente, para luego  transferirlo al instrumento a través de nuestro cuerpo.

¿Escalas, Mozart, arpegios, Taffanel, sonido, Gaubert, articulación, Ibert, intervalos, Jolivet, color, Bach…? ,¿Técnica o Música? ¿Qué es técnica y qué es música?. Todo está formado con 7 notas que representan canciones diferentes del mismo cantor, gestos diferentes del mismo bailarín.

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NO TE QUEDES EN LO SUPERFICIAL Y ENTRA EN TU INTERIOR, ENCONTRARÁS LAS RESPUESTAS.

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