fede

FEDERICO II EL GRANDE , REY DE PRUSIA, sin duda uno de los grandes protagonistas de la política europea del siglo XVIII.  Uno de los máximos representantes del Despotismo Ilustrado de la época: -“Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”– Es decir, “Tó pa la saca”- ¡Menudos pájaros!

Con un temperamento tan grande como su amor a la música y a la flauta, dedicaba  su tiempo libre (sobre todo, cuando se enfurruñaba con QUANTZ y sus envenenados conciertos) a emprender campañas bélicas contra Austria, Francia, Sajonia  y to el que se le ponía por delante.

Johann+Joachim+Quantz+j+quantz

Federico, “Fede” para Quantz, tenía una de las mejores orquestas de Europa. Estaba  compuesta por muchos de los mejores músicos de la época: J.J Quantz, Carl Philipp Emanuel Bach, Franz Benda y  Johann Gottlieb Graun, entre otros.

Imagino que las relaciones del monarca con su orquesta debía ser un tanto especial a la vista de la cantidad de “galácticos” fichados. Se atribuye a C.PH.E BACH un famoso chiste que según se decía, encantaba al propio FEDERICO:

señora y perro

– ¿Cual es el animal más feroz de la tierra?  – El perrito de la Señora QUANTZ es tan terrible que hace temblar a su ama. Pero el Señor QUANTZ teme a su esposa y ¡¡ El mismo es respetado por el más grande monarca del mundo¡¡

El que el propio Federico se riera de tal “graciosa” ocurrencia , dice mucho en su favor y muy poco del “chistoso”quinto hijo del “Maestro de Maestros” y Ana Bárbara Bach . A pesar del gran talento que poseía el “Bach de Berlín” , nunca pudo soportar la gran admiración que sentía el rey por Quantz.  Por orden expresa del rey, Quantz era la única persona que tenía la potestad de poder criticarlo musicalmente, tanto en sentido negativo como en positivo.

c.e.p.bach

Emanuel acabó abandonando Berlín en 1758 al estallar la guerra “De los siete años”, poniendo como excusa el temor a una ocupación rusa. Las “buenas lenguas” dicen que los dificilísimos conciertos para flauta de Emanuel fueron una especie de regalo envenenado que legó a modo de despedida.

Sin duda, esta fue una de las épocas más gloriosas para la flauta. Quizás la Señora  Quantz era una “Santa” en comparación con el “diablillo” de Emanuel; quizás el perro no era tan fiero como lo pintaban; quizás Federico de Prusia no era tan GRANDE y es posible que Quantz estuviera de todos hasta los bemoles…¿Qué más da?… Lo que me parece muy curioso con el legado musical de esta época, es que después de tanto tiempo y lo que he progresado (ja,ja), me cuesta tanto  resolver los trinos como resolver el día día de la vida; con constancia sigo estudiando el sonido y los golpes de páncreas -perdón, diafragma- y  sin embargo, la “Sonata para flauta sola en Lam” del “Manolito” me parece cada día un hueso más duro de roer; que me  sobran escalas o me falta aire…¡Pero soy optimista!, ¡He evolucionado!, ¡ Las Piezas Breves de Mouquet ya no se me hacen tan largas!

pantera rosa

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