conservatorio imagen 1Los “Observatorios y Tanatorios de Música” nos pasamos media vida hablando siempre de lo mismo: programaciones, desprogramaciones mentales, currículo y Urano (no tiene nada que ver pero riman), proyectos educativos, ratios y ratitos de chismorreo, coordinadoras pedagógicas, postgrados, calendarios vacacionales, “fulanito de tal” es muy malo y yo soy muy bueno…

 

burrocracia

Cada vez hay más “buRRRRRocracia”, cada vez hay más asignaturas,  cada vez hay más 5ª consecutivas, cada vez  estamos más desafinados, cada vez hay más de lo que menos importa y sobre todo, y este es el peor enemigo de la música,  cada vez hay más

gilipollas guti

“ALTANERIA Y VANIDAD”. No hemos progresado absolutamente nada en la formación humanista de los músicos, los flautistas, incluso los seres humanos.

quantz

Del estupendo libro de Johann Joachim  Quantz (S.XVIII) : “Metodo para Aprender a tocar la Flauta Travesera”, lo mejor, son los consejos que ofrece a los músicos que se quieren dedicar a esto de soplar por un ”bujero”.

Lamentablemente, lo que se refiere a esto de los adornos y demás no he tenido mucho tiempo para profundizar  en ello y cuando lo he intentado me ha entrado un sueño riquísimo, lo siento (os cuento un secreto pero que no salga de aquí: todavía no me sale bien el primer trino con resolución del concierto en ReM de Mozart).

Está comprobado que  Quantz dejó esta parte del libro para los “Singles Starbucks” de la flauta .

DSCN4565 Tengo que confesar que me considero uno de ellos en potencia pero con  las “mates” y “cono” de mi hija mayor, solfear y patinar con la pequeña, las visitas al zoológico  y amar a mi mujer, me impiden tener tiempo para profundizar en los malabarismos que unos señores con peluca, polvos de talco y algunos piojillos (¡No os riais, muy cierto!) hacían para amenizar la digestión de algunos “Urdangarines” del siglo XVIII que le refanfimflaba la flauta y los gorgoritos; exceptuando por supuesto al Rey de Prusia Federico II que no cazaba elefantes, por cierto. Imagino que cazaba las notas que podía de los conciertos que le escribía el cachondo de Quantz.

Os invito a que leáis y disfrutéis  de uno de los consejos “estrella” que nos da en el capítulo titulado: “Las Aptitudes necesarias para quienes quieren dedicarse a la Música”. El consejo trata sobre “EL AMOR PROPIO” y de lo tóxico que puede ser para el mundo de la Música y para quien lo sufre en el silencio, como las hemorroides. Está íntegro porque no tiene desperdicio:

El último consejo que quisiera ofrecerle a cualquiera que desee destacarse en la Música, es que sepa cómo frenar su amor propio y cómo mantenerlo bajo control. Todo amor propio exagerado y mal dirigido es en general nocivo, ya que restringe el juicio y puede ser un obstáculo para el verdadero conocimiento.

Ciertamente, también es perjudicial para la Música. El amor propio excesivo es más frecuente en la Música, ya que allí encuentra más alimento que en otras profesiones. En otras disciplinas no sucede como en la Música, en que el reconocimiento expresado con un simple bravo es capaz de hinchar de orgullo a la persona elogiada.

¿Cuántos problemas a la Música no ha causado ya este amor propio?. La persona con demasiado amor propio, se complace primeramente a sí misma y no a los demás; se contenta con poder tocar alguna parte, se deja deslumbrar por los elogios prematuros que recibe y hasta llega a considerarlos como una recompensa bien merecida. No quiere someterse a ninguna llamada de atención, a ningún recordatorio ni a ninguna corrección. Si alguien tiene la osadía de hacerle tales comentarios, ya sea porque es indispensable hacerlos o por buena voluntad, lo considera inmediatamente como un enemigo. A menudo se jacta de saber mucho cuando en realidad se encuentra en una profunda ignorancia. Inclusive trata de colocarse en una posición superior a la de otros que podrían ser sus maestros y, lo que es más, a menudo llega al punto de odiarlos por celos o por envidia.

Pero si observamos más de cerca a este tipo de personas, nos daremos cuenta que esa pretendida sabiduría no es más que una charlatanería. Una memoria bastante buena les ha permitido retener algunos términos de arte tomados de escritos teóricos, y además pueden hablar un poco de los artificios de la Música, pero no son capaces de realizarlos. Es cierto que esto impresiona a los ignorantes y así adquieren cierta autoridad, pero también corren el riesgo de convertirse en el hazmerreir de los conocedores, de modo parecido a los obreros que conocen el nombre de sus herramientas, pero que no saben cómo usarlas correctamente. Hay personas que son capaces de hablar mucho sobre algún arte o alguna ciencia y sin embargo, en la práctica, tienen más dificultades que otros que no hablan ni la mitad.

En fin, si debido a haber tenido una buena instrucción llegan a merecer unos cuantos aplausos, se sitúan ya en la cima del Parnaso. Se avergüenzan de continuar tomando lecciones o bien las consideran inútiles y dejan a sus maestros en el momento en que podrían beneficiarse más; justo cuando empiezan a hacer verdaderos progresos. No buscan sacar provecho del juicio de gente con experiencia, prefieren quedarse en la ignorancia en lugar de volver a recibir lecciones. Si se dignan pedirle a alguien que les aclare alguna duda, la mayor parte del tiempo lo hacen con la intención de obtener algún elogio y no para conocer la verdad.

En fin, ¿quién podría enumerar todos los males que causa el perverso amor propio?. Considero suficiente el haber mostrado que nos llena de una falsa satisfacción y que es uno de los mayores impedimentos para el desarrollo de la Música.

¿Qué te ha parecido el amigo Quantz?, ¿Está pasado de moda como los pantalones de campana o como Georgie Dann y su “Chiringuito”? 

Da la impresión de que Quantz ha estado de paseo por  nuestra época, ¿Verdad?. Habla de lo que hoy llamaríamos “Músicos Voladores No Identidicados” o “Fantasmas”. Son entidades que deambulan por el más acá, muy cerca de nosotros, y que te gustaría verlos, de vez en cuando, en el más allá. De pequeños ya apuntan maneras y de mayores acaban anidando donde pueden esconder sus “complejines” y  su poca autoestima: orquestas, observatorios musicales, cursos estivales en invernaderos musicales, arrimándose a “buenas ascuas”, ayuntamientos e incluso presidentes de la comunidad de vecinos.

fantasma

El que me conoce sabe que me encantan los fenómenos paranormales y por eso el otro día me di un paseo por el Tanatorio Superior de Madrid.  Siempre me ha interesado la historia de Ataúlfo ( Para más información: http://www.todofantasmas.com/Fantasmas/Fantasmas_del_Reina_Sofia/Fantasmas_del_Reina_Sofia.php), el famoso fantasma del “Reina Sofía” y que ahora ronda en “Comisión de Servicio”  por los pasillos de este edificio tan emblemático de Madrid.

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Se construyó en el  siglo XVIII  para albergar  el Hospital Clínico de San Carlos y que hoy en día está comunicado por un túnel subterráneo con el Centro de Arte Reina Sofía. Me quedé muy decepcionado, no vi, ni oí , ni intuí a el espíritu de Ataúlfo pero sorprendentemente vi muchos fantasmas ese día, sólo que no iban con sábanas blancas.

maestro y alumno

Se llame Logse, Loe, Lorza o Lonce , siempre es “el mismo collar con el mismo perro”. La educación artística en nuestro planeta  sigue con las mismas carencias que hace siglos. Como en la clase política ( que se nos llena la boca criticando a diestro y siniestro, sin ver nuestro propio ombligo), los de arriba deben ser un ejemplo para los de abajo y los que nos dedicamos a la pedagogía del “artisteo”, debemos enseñar no sólo a tocar un instrumento, sino a hacerlo con sencillez y humildad. ¡¡Bendita Humildad!!,  ¿Dónde leches se enseñará?, ¿DONDE COJONES PUEDO PIRATEAR ESA APLICACIÓN?…(perdón por decir “aplicación”)

gilipollas

Estoy hasta las narices de ver por todas partes estos artículos “científicos” que dicen que la educación musical desarrolla no sé qué parte del cerebro. esfinter o glándula duodenal, que nos hace más inteligentes, más “teletubbies-felices”, más creativos, más “chupi- guays”…es posible…, pero tenemos que tener mucho cuidado con estas “Teorías de la Señorita Pepis” porque la música y la flauta , desde la inconsciencia, también nos puede hacer unos auténticos, grandísimos y virídicos GILIPOLLAS. ¡QUANTZ-TA  RAZÓN TENÍAS!…

 

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