capitan del barco

Como todos los veranos, mi vecino Alberto, el cirujano del 5º, me ha asaltado en el descansillo de mi casa y me ha estado relatando con todo tipo de detalles el último viajecito a Grecia con su última “chati”. Más de media hora me ha tenido allí, petrificado, haciendo como que parecía divertidísima la foto que se habían hecho con el capitán del crucero. Mientras yo asentía con una falsa sonrisa fija “Profident” a todo lo que me contaba, mi alta capacidad de abstracción e imaginación  vino a socorrerme de  aquella realidad soporífera.

Mientras Alberto monologaba sobre el “Templo de Zeus” en Atenas , mi “masa gris” empezó a viajar por Paris a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando Hennebains, Taffanel, Gaubert, Moyse…flauteaban por allí. Me preguntaba  quién podría haber sido el auténtico padre de la escuela francesa de flauta. Imaginaba a Paul Taffanel rompiendo una botella de cava francés( allí se dice, por lo visto, “champagne”)  contra la puerta principal del Conservatorio Superior de Música  de Paris : ¡Hoy, a las 12:30 horas del día 25 de septiembre de 1897 queda inaugurada la escuela francesa de flauta¡

taffanel

Pensándolo mejor, creo que Taffanel más que el padre de la escuela francesa de flauta le sentaría fenomenal ser más el abuelo, observando la foto en su libro “17 Grandes Ejercicios de Mecanismo”. ¿Verdad que le pega más ser el abuelo del anuncio de la pizza de “Casa Tarradellas”?

Ya, por fin, sin Alberto, su “chati” y su crucero, pisando la realidad,  te voy a ser sincero, la verdad es que no siento un especial interés por este tema aunque respeto que haya personas que le fascine. Igual que respeto a las personas que están más interesados en saber si la manzana que comieron “Adán y Eva”  era de la variedad golden, starking o reineta.

Sinceramente, sobre la escuela francesa de flauta no tengo ni idea, es más , tengo un libro que habla de ella pero está en alemán y yo de alemán sólo sé decir la marca de mi  coche y la de mi aspiradora, por cierto, fabricada en China.

moyse fumando en pipa

Sin embargo, me “brico-fascina” la enorme influencia que tuvo Marcel Moyse en tantos y tantos flautistas. Generaciones de distinguidos y no tan distinguidos flautistas han sido profundamente influidos por su forma de enseñar y de tocar. Entre sus alumnos se encuentran  flautistas de todo el mundo William Bennet, Paul Birkelund, Michel Debost, James Galway, Peter-Lukas Graf, André Jaunet , Paula Robison, Trevor Wye…

moyse y aitken

Moyse había enseñado a miles de instrumentistas, tanto en clases privadas como en clases magistrales y más de ochenta alumnos suyos habían ganado premios en competiciones internacionales.

Podíamos pensar que su influencia se podía deber a su alto grado de virtuosismo y a la cantidad de libros que escribió para flauta. Paul Birkelund cuenta una anécdota de Moyse con la que nos podemos hacer una idea del nivel que tenía técnico para tocar la flauta:”Recibió la parte de flauta del Concierto de Ibert durante el verano, pocos meses antes de la primera representación. Pero después de unos pocos días tocándola -ni siquiera estudiándola- lo hacía tan bien como el mismo día del estreno. Después de aquella interpretación, se considera una obra tan difícil que nadie se atrevía a tocarla”.

Me gustaría hacer una reflexión, ¿Cuántos flautistas de hoy en día tocan el Concierto de Ibert, el de kachaturian, Rodrigo…incluso al revés?, ¿Cuántos buenísimos pedagogos habrá en el Planeta Tierra?, ¿Cuántos buenos compositores podrían escribir ejercicios de escalas, intervalos, arpegios y mil malabarismos? De toda esta fauna de flautistas, pedagogos y compositores , ¿Quién se acordará de todos ellos dentro de 100 años?

Pero…¿CUÁL ERA SU SECRETO?

marcel moyse joven

Marcel Moyse fue un profesor fascinante a pesar de su fuerte temperamento. Siempre aparecía como un hombre muy fuerte, física y temperamentalmente, a menudo podía ser intratable. Dicen que la intensidad y profundidad de sus ojos era lo que te producía el primer impacto cuando le conocías y después, su sonrisa, era inolvidable.

Tenía un gran sentido del humor: el año antes de su muerte, con noventa y tres años, T.Wye al ver una flauta encima de la mesa , le preguntó si aún estudiaba-

“Por supuesto que estudio”, replicaba él.

Por curiosidad T.Wye le preguntó qué era lo que estudiaba.

“Estudio un La”

“¿Qué La?”

Él sonrió y dijo: “Ese es el problema, nunca sé qué octava va a salir”

Moyse se sentía a gusto con la mayoría de las personas y se comportaba con sencillez, como si les conociera de toda la vida. Esto se notaba especialmente cuando un estudiante tocaba para él por primera vez. Tenía la capacidad de comunicar una sensación de calidez sin intentar ser especialmente amistoso. Tenía una manera natural de relacionarse con casi todo el mundo.

Verdaderamente, Moyse tenía una personalidad muy compleja, supongo que producto de una infancia muy difícil como relatan algunas de sus biografías. Su dura infancia forjaron indudablemente su personalidad y su sensibilidad. Fue hijo ilegítimo de un hombre que nunca le reconoció y su madre murió a los pocos días de su nacimiento. En aquella época, nacer fuera del matrimonio era considerado un crimen vergonzoso que marcó duramente la vida al infortunado hijo. ME PARECE FASCINANTE QUE LO QUE A PRIORI PUDO SER UNA DURA CARGA, EL TIEMPO LE APORTARÍA UNA IMPORTANTE RECOMPENSA
ventanaDe todo lo que cuentan de Moyse los que lo conocieron, a mi me llama poderosamente una historia que él contaba y que para mi simboliza el “punto cero” de su personalidad: “Cuando era joven, no estaba bien de salud y me despertaba a las cinco de la mañana, para dar un paseo en bicicleta. Solía para en un albergue para tomar una cerveza y algo de queso. Recuerdo muy bien una mañana. Paré en el albergue y abrí la puerta; la habitación era sombría, excepto por un poco de luz que entraba a través de una de las contraventanas entrecerradas. No tenía prisa por tomarme mi cerveza, y el dueño, un herrero, martilleaba en el patio trasero, así que no lo llamé; simplemente me senté y escuché el gran reloj del abuelo que , desde un rincón, marcaba lentamente pequeños retazos de eternidad. Esta es la imagen que siempre me viene a la mente cuando toco el “Largo e Dolce” de la Sonata en Si menor de Bach.

Lo que realmente hacía especial a Moyse era su EXTRAORDINARIA SENSIBILIDAD. Cuando hablaba de flauta, hablaba de música y cuando hablaba de música hablaba del sonido producido por la agitación de las hojas por el viento,  el murmullo del arroyo,  la luminosidad de las nubes, la profundidad de las sombras…tocar la flauta se convertía en la imitación de la naturaleza y contagiaba a todo el que estaba cerca del AMOR QUE SENTÍA POR LA VIDA.

¿Cuántos de nosotros somos sensibles a todo lo que nos rodea durante un día normal y corriente? ¿Somos conscientes de las pequeñas cosas, de los pequeños detalles? ¿Vivimos este momento como si fuera el último? Si profetizaran el día de nuestra muerte, seguramente empezaríamos a vivir con mucha más intensidad y tomaríamos consciencia de muchos detalles que pasan inadvertidos en este día a día Vivimos demasiado deprisa, intentando programar el futuro o fantaseando sobre él.

bebe sonriendo

Cae en la cuenta que mientras programas tu futuro te puedes estar perdiendo la sonrisa de tu hijo, la mano cálida de quien te quiere, una flor que se abre, el sonido de las gotas de lluvia que tocan en tu ventana…En muchas ocasiones, tocamos la flauta como si hubiese siempre un mañana, postergando continuamente sin querer muchas de las cosas que podemos hacer hoy.

marcel moyse riendose

Marcel Moyse iluminaba con el foco de la conciencia todo cuanto vivía y ponía toda su energía en transmitir con la flauta todos los detalles, incluso los más insignificantes que experimentaba en la vida. La base de su gran fuerza era la concentración en todo lo que hacía, traspasando el sufrimiento y la superficialidad de la vida. El sufrimiento, fruto de su trágica infancia, fue su mejor maestro.

Contaba muy a menudo esta anéctoda : “…cuando era muy pobre, en diferentes períodos de mi vida, me decía a mi mismo-Marcel, si tienes dinero suficiente en tu bolsillo para subsistir durante los próximos días, considérate satisfecho”

Estoy seguro que esta filosofía de vida le ayudó enormemente a atravesar muchas vicisitudes de su vida.

No estaría de más, plantearnos si las épocas de abundancia favorecen la toma de conciencia de todo cuanto nos rodea. Vivimos en un mundo con demasiados estímulos que  aletargan nuestra conciencia y nos hacen vivir como si estuviéramos alienados o muertos. En este aletargamiento necesitamos ESTÍMULOS FUERTES PARA VIVIR Y PARA TOCAR LA FLAUTA. Se nos pasan de largo muchas pequeñas cosas y situaciones, como tocar una simple melodía imaginándonos que queremos dormir a nuestro bebe que nos observa con una mirada limpia y amorosa

Marcel Moyse tocó magistralmente la flauta y desarrolló la pedagogía sobre la enseñanza de la flauta como nunca antes lo hizo otro flautista, pero sobre todo fue un gran observador de la naturaleza. Caigamos en la cuenta de que las músicas más hermosas que se han compuesto proceden de instrumentos de la naturaleza.

 MARCEL MOYSE ABRIÓ LOS OÍDOS DE SU CORAZÓN A LAS SINFONÍAS MÁS SENCILLAS DE LA VIDA.

paisaje moyse

 BRICONSEJO: MARCEL MOYSE YA MURIÓ PERO LA NATURALEZA SIGUE ESTANDO AHÍ, APROVECHA TODO LO QUE NOS ENSEÑA, ¡ES GRATIS!

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