“A las cinco de la tarde.

Eran las cinco en punto de la tarde.

Un niño trajo la blanca sábana

a las cinco de la tarde.

Una espuerta de cal ya prevenida

a las cinco de la tarde.

Lo demás era muerte y sólo muerte

a las cinco de la tarde”

Este dramático fragmento del poema “La cogida y la muerte” de Federico García Lorca es una oda a la muerte, una muerte con la que coquetea continuamente un torero en la plaza de toros.

 Siempre he encontrado bastante  similitud entre un torero y un flautista. A veces he salido por la  “puerta grande” en una prueba o concierto, con las dos orejas y el rabo. ¡Vamos!, Manolete a mi lado era como “Torrebruno” al lado “Bruce Springsteen” y en otras ocasiones, sin embargo, he salido corneado, con las orejas agachadas y el rabo entre las piernas, más encogido que el bolsillo de un “erasmus”. En alguna audición para una orquesta, me han entrado ganas de esconderme detrás del “burladero” oyendo preludiar a los flautistas como si fueran “Miuras”  marcando su territorio. No hubiera estado mal que hubiera aparecido por allí algún picador para paliar el exceso de ansiedad de la cuadrilla.  Otras, sin embargo, he entrado a la plaza con los “machos bien atados” y brindando la corrida al tribunal  ¡Óoooole!

CientificolocoExisten estudios científicos virídicos que demuestran que un torero está más predispuesto a la infidelidad por su alto nivel de testosterona y  porque su cerebro segrega un neurotransmisor, la vasopresina, en mucho menor cantidad que en otra persona. Según estos estudios, este hecho está provocado por la utilización de recursos que no utilizan las personas “normales”, con el propósito de ponerse delante del toro y torear. Un matador está en un constante coqueteo con la muerte,y es éste hecho lo que configura este cerebro tan particular.

infidelidadNo seáis mal pensados, no me refiero a que el parecido entre ambos sea la predisposición a la infidelidad, ¡válgame Díos!, nunca he conocido a un flautista infiel, ni en obra, ni en pensamiento, lo más que he visto, ha sido  un flautista “susurrarle” simplemente en la boca a una “chati” que no era la mujer con la que había jurado amor eterno, como decía Chico Marx

Entonces, ¿Qué es lo que tienen en común  un matador y un flautista?  Para los dos, el mayor miedo es el miedo a la muerte , pero no la física sino la psicológica, que es mucho peor que morir de una cornada. Morir psicológicamente es desprenderse de la imagen que te has formado de tí mismo y que necesita retroalimentarse constantemente con la opinión de los demás.

espejoPara salir por la “puerta grande” tienes que estar dispuesto a morir. Si  vas a prepararte una prueba importante, debes estar dispuesto a abandonarte a todo lo que pueda ocurrir. Es decir “SI” a todo lo que pueda suceder. Debes renunciar a todas tus expectativas y a todo tipo de intento de controlar lo que  puede acaecer en el futuro. Esto es ser valiente, que no quiere decir sin miedo. Ser un flautista valiente significa ser capaz de abandonarte en el resultado, siendo consciente de que tienes miedo. Podríamos decir que la valentía es una isla en el océano del miedo. 

Parece un contrasentido tener miedo y al mismo tiempo abandonarte. Lo importante es que afrontes las situaciones abandonándote en lo desconocido, como si entraras en una ciudad que no conoces sin planos y sin Tom Tom . Es poner en la mesa de juego lo que más valoras: tu propia imagen, más que tu flauta, tu casa, tu coche…es más, tu casa, tu coche, tu flauta le das valor porque son proyecciones psicológicas de tu imagen ideal, aunque luego en lo profundo, la realidad es que todos sabemos lo que somos, como decía la canción de “Cecilia”, “…una gota sin agua, una brisa sin aire, nada de nada.”

He oído en muchas ocasiones que las peores cornadas no son las que dan los toros sino las cornadas del fracaso, las pitadas y las almohadillas.

¿Por qué los flautistas tenemos tanto miedo a la opinión de los demás? El problema no es la gente, el problema eres tú. Las personas no están tirando de ti sino que tú te sientes atraído, y no por otras personas sino por tu condicionamiento inconsciente. La pobres personas que van a escucharte no tienen la culpa que tu dependas de ellas. Si luchas contra ellas siempre será una batalla perdida, sería tan absurdo como cazar moscas a cañonazos o que un director de orquesta mande en su casa.

¡SAL DEL ARMARIO!     CONVIÉRTETE EN QUIEN ERES y no te preocupes del mundo, vuelve a tu “rostro original”, relajado, sin tensiones ni pretensiones. Debes AMAR-TE como eres, debes AMAR COMO TOCAS, COMO INTERPRETAS, sin protecciones, escudos o seguridades y sólo podrás AMAR-TE cuando estés dispuesto a NO SER NADIE. Y cuando te des cuenta que no eres nadie ¿qué importancia tendrá lo que ocurra en un concierto, unas oposiciones  o cualquier prueba donde estás expuesto a la opinión de los demás?

        NO TENDRÁS MIEDO A LA MUERTE PORQUE YA HABRÁS MUERTO

amanecer

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