Dicen que Madrid es una ciudad estresante por su gran tamaño y por la gran cantidad de personas que furulamos de aquí para allá, aparentemente sin ton ni son. Sin embargo, para mí, Madrid es una ciudad viva, acogedora y maravillosa que invita constantemente a la creatividad y es sorprendente que después de 22 años viviendo aquí, cada vez que salgo a pasear tengo la sensación que es la primera vez. De vez cuando surge algún pequeño inconveniente como el que relato a continuación, inconveniente que por otra parte me ayuda a desarrollar, de momento estoy repitiendo primero, una virtud un tanto complicada en estos tiempos, LA PACIENCIA:

atasco
– Viernes, 7:00 de la mañana, suena la radio-despertador con las noticias de última hora: La huelga de transportes en la capital está provocando que miles de madrileños utilicen el transporte privado por lo que las principales arterias de entrada a la capital están colapsadas. Las intensas lluvias, unido a la huelga de metro están dificultando la entrada a la capital en la M-30, M-40 y M-50. Cortes en las principales arterias de la ciudad por las múltiples manifestaciones…bla,bla…

¡Hoy puede ser un gran día!. Necesito una buena dosis de optimismo para la mañana tan divertida. Se me queman las tostadas, salgo tarde para llevar al colegio a mis hijas que inevitablemente llegan tarde, me dan un golpe en el coche una señora que se le olvida poner el freno de mano en una cuesta y llorando me da las gracias por haber estado mi coche allí y evitar que sus hijas que estaban dentro hubieran acabado en el río Manzanares, llego tarde al dentista por lo que me aplazan la consulta hasta las 12 ¡He empezado el día sin el donuts!, ¿Cómo voy a engordar así?

Mi ansiada mañana “All Bran” se va totalmente al garete.- ¡Horror! – ¿y que hago yo desde las 10:00 hasta las 12? . Soñaba desde hace unos meses con tener unas horas libres , ¡sólo unas horas libres!, para flautear y trabajar unas de mis obras preferidas: ¡ La Sonata de Brotons!, ¡Maravillosa! . Creo que el universo conspira contra mí para que no pueda disfrutar plenamente de esta obra de arte. No sé si será casualidad, pero últimamente siempre que entro en éxtasis interpretando el primer tiempo, aparecen mis dos lindas hijas para romper el mágico ambiente. Casi nunca llego a la cadencia y para ponerle humor al asunto, acabo cantando: “..debajo un Brotons, tons, tons, del señor Martín, tín, tín…” ¡Esto es de locos, creo que lo dejaré para cuando me jubile!.

Así que decidí colaborar con lo inevitable y me fui a dar un rico paseo mañanero con un sugestivo olor a lluvia. Madrid estaba encantadora, las cafeterías, las luces, los escaparates. Paseo y paseo y me voy percatando del lenguaje que utilizan los slogans de los comercios por los que paso:

wonderbru
-EL TAMAÑO YA NO ES UN PROBLEMA CON WONDERBRA”, “UN GRANCOCHE PARA GENTE GRANDE COMO TÚ” , “ BBVA, UN GRAN BANCO”, “PÍDETE LA GRAN HAMBURGUESA XXL DE MACDONALD Y TEN UN GRAN DÍA”…

¡Todo tiene que ser grande!. El coche grande con un maletero en el que podría caber perfectamente todo el árbol genealógico de la Familia Real más todos los personajes que aparecen en “La Rendición de Breda” con lanzas incluidas, la casa grande, mi niño está muy grande, está por encima del percentil dice la madre “teniendo un erasmus”y babeando de orgullo, mi ordenador tiene no sé cuantas gigas y no sé cuantas zarabandas, las televisiones, ¡ Uy perdón, parezco un paleto! pantallas LED- ¡fíii-jate!, se pueden usar como mesa de ping pong… ¡Todo grande, ande o no ande!.
Pero ¿que es lo que nos pasa para querer tenerlo todo grande?. ¿Y los flautistas, qué?: ¡Tiene un sonido enorme!, ¡Menudo flautón que tiene!… ¡Pero que pasa!, ¿Es que tiene uno que pedir perdón en este mundo por tener un sonido pequeño, por ser bajito, por tener un Kia Picanto, por tener un reloj Casio, por tener un teléfono pequeño sólo para hablar por teléfono y por tocar el flautín?.

pequeñines

Esto es un mal endémico de no pocos músicos e incluso flautistas. No será, y lo digo desde la más tierna inocencia pueril, que buscamos lo grande porque en el fondo nos sentimos “pequeñines” y lo peor no es que uno se sienta pequeño, sino que intentemos ser grandes empequeñeciendo a los demás.
Es muy fácil caer en la tentación de querer aparentar ser un “galáctico” delante de personas que buscan tu aprobación, como por ejemplo, nuestros alumnos. A veces confundimos sus necesidades y somos incapaces de darles lo más básico y esencial que necesita una persona que confía al 150% en ti.

Tenemos que partir de la premisa que un alumno es una persona, incluso humana. Concretamente y desde el punto de vista biológico, pertenece a una especie animal bajo la denominación de “HOMO SAPIENS”, es decir, “Hombre Sabio”. Esta especie, posee capacidades mentales que les permiten inventar, aprender, utilizar estructuras lingüísticas complejas. Recientemente la NASA, a través de experimentos muy complejos a nivel de fusiones nucleares en cuerpos líquidos, ha descubierto que incluso los Homo Sapiens de menor edad, tienen la capacidad de amar y sobre todo y mucho más difícil , la capacidad de dejarse amar.

profesor y alumno

Pues sí bricoamigo, un alumno tiene un profundo deseo de que su profesor esté ahí como un ser humano , no como un papel, por muy concienzudamente que representes el papel de un respetable profesor. Los que nos dedicamos a este oficio de enseñar, tenemos una misión mucho más importante que la de transmitir una serie de conocimientos para que una personita sople por un “bujero” y repetir hasta la saciedad frases cómo: ¿Has trabajado estos ejercicios como te dije?, ¡Levanta el dedo índice en el re!, ¡ Levanta la cabeza! ¡Haz esto!, ¡Deja de hacer lo otro! Es una atención basada exclusivamente en la FORMA.

Es curioso que puedes estar haciendo muchísimas cosas por tu alumno pero eso no es suficiente. HACER nunca es suficiente si descuidas el SER.

¿Cómo introducimos el SER en el día a día de una clase de flauta?. La clave está en darle atención pero sin forma. Por supuesto, la atención basada en la transmisión de datos es necesaria y tiene su importancia. Cuando mires, escuches, o ayudes a tu alumno en esto o aquello, estate alerta, inmóvil, completamente presente, sin desear nada más que ese momento, tal como es. De esa manera, dejas sitio al SER. En ese momento, si tú estás presente, no eres un profesor, eres la quietud, la Presencia que está escuchando, mirando, tocando la flauta, incluso hablando o tocando la flauta. Eres el SER que hay detrás del HACER.

El papel que representas de profesor pertenece a la dimensión humana y eres incuestionablemente “más grande” que tu alumno. Si esa dimensión es la única que conoces, te sentirás superior a tu alumno, aunque solo sea inconscientemente. Y harás que tu alumno se sienta inferior, aunque solo sea inconscientemente. PROFESOR Y ALUMNO SERÁN IGUALES SÓLO EN EL SER, MÁS ALLÁ DE LA FORMA. Es en este momento cuando el alumno percibe que es aceptado tal y como es, se siente AMADO, es decir, RECONOCIDO. El ansia de amor que hay en todo alumno, ya sea pequeño o mayor, es el ansia de ser reconocido, no en el nivel de la forma, sino en el nivel del SER.

EL PAPEL DE UN PROFESOR SE VUELVE MUCHO MÁS PODEROSO en todo lo que hace si la acción se realiza por sí misma, y no como un medio para realzar, proteger el papel del profesor que estás representando.

dali
Observa como algunos flautistas que tienen un cierto poder actúan completamente identificados con su papel, por mucho que se les considere personas importantes, no son más que ACTORES INCOSCIENTES en un juego de egos. Es muy gracioso este juego, un juego que parece importantísimo, pero que en el fondo carece de auténtico propósito. Es, según las palabras de Shakespeare,”Un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa absolutamente nada”.

Recuerdo siempre la frase de un gran amigo, el cual, después de escucharme pacientemente las mil y una quejas por mi trabajo, me dijo con mucho cariño:”mira querido amigo, ¿por qué no te has muerto ya?, eres totalmente prescindible en lo que estás haciendo, si estuvieras muerto seguiría ocurriendo exactamente lo mismo que ocurre en estos momentos; entonces, ¿por qué estás aquí?, ¿Crees en realidad que habiendo gente que toca mucho mejor que tú, gente que es mucho más culta que tú, más guapa, más…,te mereces estar aquí? .

HE COMPRENDIDO QUE MI MISIÓN EN ESTE MUNDO NO SÓLO ES ENSEÑAR A TOCAR LA FLAUTA. ES UNA GRAN LIBERACIÓN PARA MI, PODER EXPERIMENTAR QUE SER DEL MISMO “TAMAÑO” QUE MIS ALUMNOS, ME EXIME DE TENER QUE REPRESENTAR UN PAPEL DE ACTOR DENTRO DE UNA LOCA COMEDÍA IRREAL.

mascaras

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