-Dedicado a mis alumnos, para que vean en los “fracasos” las grandes “oportunidades”.

¿Alguna vez has pensado que ganar un concurso o  aprobar en una orquesta importante podía aumentar tu autoestima?. No estoy seguro de ello, pero lo que sí estoy seguro es que en muchos casos, el no conseguirlo nos puede llevar a tener una valoración de nosotros mismos muy baja.

Aprobar en una orquesta o ganar un concurso puede depender de muchos factores: ser más guap@ que el flauta solista, gustarle al tribunal,  haber dado clases particulares con alguien del tribunal, caer simpátic@, estar ese día alineado Marte con Saturno, haber o no haber desayunado un donuts,…etc,etc.

Muchos flautistas, sobre todo jóvenes, sueñan con este ideal  porque ello supone haber alcanzado un objetivo primordial que mueve sus vidas y es convertirse en el Nº1. Da la impresión que un hecho así confirma que en realidad VALEMOS y además empezamos a vislumbrar ese ideal de perfección, a alcanzar un nivel lo más alto posible, motivado exclusivamente por el deseo de demostrar el propio valor,  que hemos perseguido en nuestro tiempo de estudiantes.

No significa que todo el que toca en un orquesta está motivado por los mismo ideales. Existen flautistas que trabajan en una orquesta porque desde un principio su sueño era  interpretar Brahms, Mahler, Mozart…

Hoy en día se nos quiere imponer desde todos los medios, el modelo del “GANADOR”. Vivimos en un mundo orientado hacia el éxito, en la que las personas tienden a ser evaluadas  o medidas por su capacidad, Parece como si hubiese un mensaje muy claro y es que eres buen flautista y merecedor de respeto únicamente si eres un Nª1.

Si alguien no toca muy bien la flauta parece que eso quiere decir que no merece el mismo respeto, por parte de otros o de sí mismo, que si tocara bien. Si es el solista de tal orquesta, se le concede un ganador, y, por  consiguiente, una persona más valiosa en nuestra sociedad.

patito feo

Pero no todo en el monte es orégano. Para la gente que vive en esta gran mentira y que camina en este aparente “sendero de perfección”, existe una brecha permanente entre la idea de perfección y las capacidades reales y sobre todo hay un obstáculo más importante y es las autocríticas que este tipo de flautistas fabrican por no estar todo lo cerca de la perfección que uno quisiera. Hay un estado permanente de frustración e intentos compulsivos por esforzarte demasiado. En el fondo de estas personas existe una duda constante de su propio valor por lo que están siempre intentando demostrar que valen.

Existe un subjuego interno donde el objetivo principal que es ganar, lo que cuenta no es tocar bien o mal sino tener la sensación de que es el Nº1. Desear ser el número uno, proviene de una necesidad de ADMIRACIÓN.

Ten en cuenta que la  preocupación mental por comparase con los demás, nos impide en muchas ocasiones una acción espontánea; pensamientos de superioridad se alternan con pensamientos de inferioridad, dependiendo de los “competidores”, miedo a ser segundón o de los últimos

Ganar o perder unas pruebas, no significa que eres el mejor o el peor, simplemente significa que en un momento determinado unas serie de personas , bajo su criterio, han decido el puesto que tú debes ocupar. TANTO SI APRUEBAS, COMO SI SUSPENDES, SIGUES SIENDO EL MISMO.

Amigos, queramos o no queramos en muchas ocasiones utilizamos esta profesión para ganar amor y respeto y esto depende de ganar o tener éxito. Si decides jugar a este juego, que yo no te aconsejo, es inevitable que en muchas ocasiones sientas una gran falta de amor y respeto, ya que cada ganador implica un perdedor y cada actuación sobresaliente implica muchas que son inferiores.

ESTO ES LO MÁS IMPORTANTE: ¿realmente crees que el valor de un ser humano que además toca la flauta se puede medir?. El resultado de un concurso o unas oposiciones a orquesta sólo es una indicación de lo que hice en un momento determinado y según el criterio de un tribunal que también es HUMANO, No me define como persona, ni me da motivos para considerarme más o menos importante de lo que era antes de haber hecho la prueba.

La autoestima, para mi, no es el subidón de un triunfo, eso es muy fácil. Consiste en no perder nunca el entusiasmo yendo de fracaso en fracaso. Aprender de los errores enriquece mucho más que la ceguera que nos producen los triunfos.

BRICO-CONSEJO: ¡COSIDÉRATE EL ÚLTIMO DE LA FILA, SIEMPRE GANARÁS¡

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