silla electricaEste artículo está dirigido a todos los flautistas jóvenes que estudian con la ilusión de trabajar en una orquesta. Ilusión que se puede ver truncada si tienes la mala suerte de sentarte en la silla equivocada.

 Hace algún tiempo me contaron una anécdota curiosa y aparentemente graciosa, y es que en una orquesta española, a la silla del segundo flauta, la llaman “ LA SILLA ELÉCTRICA”, porque todos los que pasan por allí acaban “electrocutados” psicológicamente .

¿LA CAUSA?

psicopataEstar sentado al lado de su verdugo, un primer flauta “psicópata”. Tengo que aclarar que no todos los primeros flautas son psicópatas, ni todos los psicópatas tocan la flauta)

Cada día es más habitual este tipo de “sillas” en las agrupaciones musicales. Actualmente, estamos en un momento muy dificil laboralmente, los trabajos son cada vez más escasos y nos aferramos como lapas a nuestra silla pues la posibilidad de cambiar de trabajo es prácticamente nula. Esta situación se puede aún agravar más si eres un músico contratado, pues te va a situar en un plano inferior, muy por debajo de tu “jefe de filas”. En este ambiente, el “psicópata” tiene la “sartén por el mango”. Además, este tipo de personaje tiene la habilidad de camuflarse extraordinariamente en el grupo e incluso goza de la simpatía de toda la manada. Con sus habilidades manipuladoras, en poco tiempo te hará sentir como “el patito feo”. Es muy difícil descubrirlo si no eres la víctima y si lo descubres, ponte a salvo amigo.

manipuladorEste tipo de acoso tiene como objetivo intimidar, apocar, reducir, aplanar, amedrentar y consumir emocionalmente e intelectualmente a la víctima, con vistas a eliminarlo de la agrupación o a satisfacer la necesidad insaciable de agredir, controlar y destruir que suele presentar el hostigador, que aprovecha la ocasión que le brinda la situación organizativa particular para canalizar una serie de impulsos y tendencias psicopáticas.

Libera muchísimo comprender la psicológia de un especimen de este tipo. Según el profesor Leymann, de la Universidad de Estocolmo, el mayor experto en “psicoterrorismo laboral o Mobbing”: el comportamiento del acosador casi siempre obedece a un intento de encubrir o camuflar sus propias deficiencias. “El miedo y la inseguridad que experimenta hacia sus propia carrera profesional o su propia reputación, les lleva a denigrar a otras personas”. O sea, ese miedo o esa inseguridad suelen venir determinados por la propia conciencia de mediocridad, que es puesta en evidencia, muy a menudo de manera inconsciente, por la conducta profesional, ética y respetuosa de la persona que es seleccionada como objetivo.

Todo este tema me resulta muy familiar. Conozco a una persona (la llamaré “Clara”) que estuvo sentada en una “silla eléctrica” durante muchos años, acosada por un “lobo estepario” con un hambre voraz (lo llamaré “Carlitos). Por suerte, Clara no llegó a achicharrarse…estuvo muy, muy protegida por su “Ángel de la Guarda”. Creo que a día de hoy su ángel le sigue acompañando en el terreno espiritual ; en lo terrenal le acompaña un gabinete jurídico que haría trizas a una manada de lobos psicópatas y a los que les permiten campar a sus anchas, con sólo “apretar un botón”.

Hoy por hoy, Clara, sigue trabajando en la misma agrupación, es una persona feliz e íntegra que ha crecido como individuo, no tiene necesidad de los elogios, aprobaciones, consejos y ayudas que mendigaba en otra época y lo más importante: se ha liberado de su psicópata pues LO HA PERDONADO. El PERDÓN obra el milagro psicológico de la ruptura de la CONTRADEPENDENCIA, es como si la víctima tuviese el poder de decidir que ya no quiere seguir jugando con él . El hostigador se siente frustrado ¡¡Arrivederci Carlitos¡¡

CONSEJO para todo el que sufre el “Síndrome de la Silla Eléctrica” o esta a punto:

justicia-abogadosBusca una buena defensa jurídica que vele por tus derechos en el trabajo y un buen apoyo psicológico. Aprovecha esta situación para madurar y crecer como individuo y así poder vivir de una forma intensa y plena, sin que nadie tenga el poder de hacerte daño. PERDONA a tu acosador; no lo hagas por él, SINO POR TÍ MISMO.

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