Corazón preso

¡Qué curioso!, los años nos hacen cada vez más viejos .La experiencia y las arrugas, en muchos casos, nos limita y bloquea la capacidad de sorprendernos ante la belleza y la simplicidad. Por suerte, existen momentos en la vida donde podemos permitirnos bajar las barreras que erróneamente, creemos nos protegen para dejarnos inundar por un mar de emociones  que nos devuelve la sensación de que estamos vivos y que merece la pena esta vida y, por supuesto, tocar la flauta.

La historia que más adelante relato fue una experiencia puntual vivida por un flautista; experiencia que podemos vivir cada uno de nosotros de la misma forma o parecida. Lo que Gareth Davis sufrió en realidad no sólo fue la perdida de la salud, sino sobre todo,  la capacidad de sentir.

¿Quién no ha sufrido perdidas? , ¿quién no tiene heridas aun abiertas que influyen en nuestra relación con la música y la flauta? ¿cuántos nos atrincheramos en escudos que bloquean la capacidad de sentir?…pero por suerte, hay ESPERANZA, hay siempre LUZ en los momentos oscuros.
Os aconsejo que leáis primero este relato y a continuación veáis el enlace del video, justo el momento que coincide con el del relato. (4 primeros minutos ).

¡¡ AHÍ VA!!

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En julio de 2004, dos semanas antes del nacimiento de su hija. El flautista Gareth Davis visitó a su médico, quien le dio una noticia terrible: tenía cáncer de testículo. Davis pasó “de la alegría más grande a las profundidades de la desesperación en un período corto de tiempo”. Después de ser intervenido quirúrgicamente y tratado con quimioterapia, volvió al trabajo a finales del verano como primer flauta de la Orquesta Sinfónica de Londres. Sintiéndose físicamente mal y aturdido por los medicamentos, Gareth luchó por volver a la interpretación de alto nivel. Pero estaba totalmente desmotivado y nada de lo que interpretaba llenaba ese profundo vacío que sentía, incluso se planteó dejar la orquesta.
Poco antes de Navidad, la orquesta tocó la Décima sinfonía de Mahler con el director Daniel Harding. La obra representa una lucha con la muerte. Gareth tocó cuatro movimientos sin problemas. Al comienzo del Finale, escuchó los pesados golpes del bombo, la música representaba un funeral.

En su blog, Gareth escribió poco más tarde:

imagesOtro golpe sordo.
Y luego, silencio.
Así sigue hasta que llegamos a una extraña procesión de acordes y luego un sencillo solo de flauta. En la partitura estaba indicado “piano semplice”, suave y sencillo, eso es todo. Es una hermosa melodía que gira alrededor de las cuerdas, que forman acordes que nunca suenan exactamente donde uno espera. Es un momento profundamente inquietante, hermosos y desgarrador al mismo tiempo. He escrito otras veces sobre la soledad que se siente al tocar cosas como ésta, pero este sólo es probablemente una de las piezas de repertorio más impresionantes para un flautista de orquesta. En fin, en el concierto tocamos la sinfonía hasta ese primer golpe de funeral y mi pulso aumentaba a medida que se acercaba mi solo, pero esta vez se sentía diferente… Mientras la tuba seguía lidiando con su parte y el bombo era cada vez más insistente, pude sentir algo en la música que reflejaba exactamente mi estado de ánimo. No puedo describir lo que sentí cuando empecé a interpretar el solo…Daniel miró a la orquesta, me dio la entrada, y yo cerré los ojos y toqué. El tiempo parecía detenerse, una ola me invadió, una sensación que no había sentido en un concierto hacía meses, y de pronto algo de esa noche y de esa pieza cambió algo en mí. Volví a abrir los ojos hacia el final para asegurarme de que todos seguíamos allí y de que había terminado. Dos compases antes del solo de flauta, cuando las trompas casi anticipan la frase inicial, me sentí completamente aislado, casi como si estuviera en la estrecha cumbre de una montaña con una pendiente a cada lado- tal vez incluso con la vida a un lado y la muerte al otro. Aquel momento me retrotrajo al escalofriante momento en que el médico me mencionó la palabra “cáncer” por primera vez.
La música va buscando paz, y finalmente, cuando se detuvo para que yo comenzara, tuve una sensación de ACEPTAR EL FUTURO, de ESPERANZA.

¡ Precioso y emocionante! Yo sentí algo parecido cuando escuché este momento de Mahler. Es como si la música hubiera atravesado las paredes de mi cuerpo y hubiera tocado directamente mi alma. Derribó mis escudos y pude comprender como la música de Mahler restauró en Gareth su capacidad de sentir después de bloquearse emocionalmente a causa de su enfermedad.

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Es increíble y no dejo de sorprenderme cada día de cómo algo tan SIMPLE como el sonido de una flauta puede tener esa gran fuerza para transportarnos a mundo de luz, a un lugar inalcanzable por la oscuridad.

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