Trabajar los “sonidos silbantes” como “calentamiento” al estudio diario, nos proporciona muchas mejoras a nivel de concentración, respiración y control del sonido. Debemos soplar de una forma muy suave, intentanto que nuestro aire salga lo más caliente posible . Es un buen test para comprobar el nivel de tensión que ejercemos en los músculos orbiculares que son los que rodean nuestros labios.

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